Corredor Longotoma busca posicionar a Chile como salida de carga sudamericana al Pacífico

junio 18, 2026

Escrito por: Admin L360

La iniciativa ferroviaria de US$9.600 millones prevé trasladar al Pacífico parte de las 380 millones de toneladas de granos de Argentina y Brasil.

El objetivo de convertir a Chile en una de las principales puertas de salida al océano Pacífico para la producción agrícola sudamericana con destino a Asia es el eje central del «Corredor bioceánico Longotoma». Esta iniciativa, impulsada por un consorcio integrado por la empresa chilena Beler S.A. y la firma singapurense International Nusantara Investment, prevé una inversión estimada en 9.600 millones de dólares para conectar Mendoza con la costa chilena de Valparaíso mediante una red ferroviaria de carga y pasajeros, transformando la logística del Cono Sur y reflotando el histórico ferrocarril trasandino entre Argentina y Chile.

El proyecto apunta a un flujo comercial donde Argentina y Brasil exportan cada año más de 380 millones de toneladas de maíz, soja y trigo, de las cuales cerca del 79% tiene como destino China y otras economías del Asia-Pacífico.

Infraestructura ferroviaria y portuaria para la carga regional

Para canalizar la llegada de granos, minerales y otras cargas de distintos puntos de Sudamérica, el esquema logístico prevé una red ferroviaria electrificada vinculada a instalaciones específicas en Chile. El proyecto contempla un centro modal de cargas proyectado en Longotoma, diseñado para centralizar el almacenamiento, la clasificación y la transferencia de mercaderías.

Desde allí, los productos serán trasladados hacia un puerto submarino de aguas profundas que se construirá en la comuna chilena de La Ligua. Los impulsores sostienen que la combinación entre el centro modal, el ferrocarril y la terminal marítima permitirá acortar tiempos de tránsito, reducir costos logísticos y diversificar las rutas de exportación hacia el Pacífico.

El eje central de esta conectividad será la construcción de un túnel ferroviario de 54 kilómetros entre Uspallata, en territorio argentino, y la ciudad chilena de Los Andes. Esta obra permitiría atravesar la cordillera durante todo el año, sin depender de las condiciones climáticas que suelen afectar al paso internacional Cristo Redentor, especialmente durante el invierno. La propuesta contempla, además, el desarrollo de una doble vía electrificada de 420 kilómetros de extensión.

Componentes de sustentabilidad y antecedentes del trazado

En materia de diseño operativo, el megaproyecto prevé la incorporación de energías renovables y plantas de valorización energética de residuos para abastecer parte de la demanda de la infraestructura ferroviaria, el centro logístico y las operaciones portuarias. La utilización de la doble vía electrificada apunta a disminuir la dependencia de combustibles fósiles y reducir la huella de carbono del transporte de mercancías entre ambos países, generando energía a partir del procesamiento de desechos.

La iniciativa busca recuperar el legado del histórico Ferrocarril Trasandino, que funcionó entre 1910 y 1984 uniendo Mendoza con Los Andes para el intercambio comercial y el transporte de pasajeros. Tras su cierre, la infraestructura quedó abandonada y el material rodante se deterioró, observándose actualmente los restos de las antiguas vías, estaciones y estructuras ferroviarias a un costado de la Ruta Nacional 7. El nuevo corredor bioceánico plantea retomar esta conexión entre Argentina y Chile, aunque con una escala superior a la del antiguo tren y una visión orientada a la integración logística regional.

Si te gustó...¡Compártelo!