Destacan la importancia de las labores de prevención temprana en cerezas para mitigar el riesgo de partidura por lluvias primaverales
octubre 12, 2026
Escrito por: Felipe
Frente a los eventos meteorológicos registrados en las zonas productoras de la zona central, especialistas y gremios agrícolas enfatizan la aplicación de cubiertas protectoras, bioestimulantes y manejos de nutrición foliar para resguardar la calidad exportable de la fruta.

El inicio de la temporada frutícola en la zona central de Chile vuelve a enfrentar la amenaza climática de las precipitaciones primaverales tardías. En pleno periodo de maduración y coloración de las variedades tempranas y de estación media, las lluvias caídas en las regiones de O’Higgins, Maule y Ñuble han encendido las alarmas en el sector agroexportador, donde el fenómeno de la partidura o cracking del fruto representa uno de los mayores riesgos económicos para los productores.
La partidura se produce por la acumulación excesiva de agua libre sobre la piel de la cereza y por la absorción hídrica acelerada a través de las raíces en un momento en que la fruta presenta una alta presión osmótica interna. Este daño mecánico compromete la apariencia estética del producto e invalida su condición para viajes de larga distancia marítima hacia los mercados de consumo masivo en Asia.
Estrategias agronómicas y tecnologías de protección en huertos
Para contener el impacto de estos frentes de mal tiempo, la industria frutícola chilena ha multiplicado la adopción de protocolos preventivos aplicados antes de la caída de las precipitaciones. Entre las herramientas más extendidas destaca el uso de techos plásticos retráctiles y cubiertas protectoras, acompañados de aplicaciones foliares de calcio, potasio y bioestimulantes osmoprotectores que fortalecen las paredes celulares de la pared del fruto, otorgándole mayor elasticidad y resistencia.
De igual forma, una vez concluidas las lluvias, los productores activan de inmediato sistemas de secado mecánico mediante helicópteros, tractores con turbinas de aire y torres de ventilación para evacuar las gotas retenidas en la cavidad pedicelar de la cereza, disminuyendo así los focos de inoculación de hongos e infecciones secundarias.
Al respecto, asesores agronómicos y referentes de la industria frutícola recalcaron la trascendencia de la preparación anticipada:
«La clave para minimizar la partidura por precipitaciones no radica en las acciones reactivas, sino en una estrategia nutricional y fisiológica sostenida desde la floración. La combinación de coberturas técnicas, un manejo de riego equilibrado y la aplicación oportuna de protectores de piel marcan la diferencia entre conservar el estándar de exportación o sufrir pérdidas severas en el rendimiento por hectárea».
Resiliencia del sector frente a las exigencias de exportación
El reforzamiento de estas prácticas de manejo integrado ratifica el nivel de sofisticación y resiliencia alcanzado por la fruticultura nacional. Con volúmenes de producción en permanente crecimiento, asegurar la firmeza, calibre y sanidad de la cereza resulta vital para mantener la preferencia en los canales de distribución internacionales y dar soporte a la exigente cadena logística de envíos en contenedores refrigerados durante el pico de la campaña.







