Chile se consolida como líder del almacenamiento de energía en América Latina, pero enfrenta el desafío de acelerar su infraestructura y evaluación ambiental
septiembre 11, 2026
Escrito por: Admin L360
Con dos tercios del almacenamiento regional, Chile impulsa el uso de baterías para integrar la energía solar y evitar vertimientos, desafiando a la infraestructura y la evaluación ambiental a adaptarse.

Chile ha tomado una posición de vanguardia en la transición energética del continente. Reportes de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y boletines de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) coinciden en que el país concentra cerca de dos tercios de la capacidad total de almacenamiento de energía en América Latina y el Caribe.
Este avance ha sido impulsado principalmente por la acelerada penetración de sistemas de BESS (sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías), los cuales permiten capturar la sobreproducción solar generada durante las horas del día para inyectarla a la red en los momentos de mayor consumo.
Este volumen de almacenamiento resulta fundamental para resolver uno de los grandes cuellos de botella de la matriz nacional, superando la desconexión temporal entre la generación renovable en el norte del país y los principales centros de demanda en la zona central.
El reto ambiental y regulatorio ante el auge de proyectos
El crecimiento explosivo de las iniciativas de almacenamiento y parques fotovoltaicos ha puesto a prueba la capacidad institucional del país. Desde la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) y distintos análisis académicos de la Pontificia Universidad Católica, se advierte sobre los desafíos que este boom impone al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). La gran cantidad de proyectos que ingresan a tramitación exige agilizar los tiempos de evaluación regulatoria sin descuidar los estándares socioambientales ni el diálogo con los territorios.
Especialistas concuerdan en que resulta indispensable actualizar las guías técnicas y los criterios de evaluación normativos para adecuar los procesos a la naturaleza de estas nuevas tecnologías, asegurando una permisología más eficiente que no ralentice las inversiones necesarias para el proceso de descarbonización.
Oportunidades para la estabilidad del sistema y el desarrollo local
El fortalecimiento del almacenamiento energético ofrece ventajas estratégicas clave para la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Al reducir drásticamente los vertimientos de energía limpia, las baterías permiten optimizar la infraestructura existente y disminuir la dependencia de centrales térmicas a combustibles fósiles en las horas punta.
Analistas de la industria coinciden en que abordar estos desafíos técnicos, regulatorios y territoriales permitirá a Chile sostener su liderazgo internacional. El desarrollo equilibrado de esta infraestructura no solo garantiza una matriz eléctrica más limpia, resiliente y económica, sino que también consolida un modelo de desarrollo sostenible que atrae inversiones de capital internacional y promueve capacidades tecnológicas locales en todo el territorio nacional.




