El gas natural licuado domina los pedidos de nuevos portacontenedores mientras el metanol pierde terreno en las navieras globales

octubre 28, 2026

Escrito por: Felipe

Más de la mitad de las órdenes de construcción en los astilleros internacionales apuestan por motores duales a GNL debido a la madurez de su cadena de suministro mundial y a la incertidumbre sobre la disponibilidad a gran escala de combustibles verdes alternativos.

La industria del transporte marítimo de contenedores ha redefinido sus prioridades tecnológicas en la carrera hacia la transición energética.

De acuerdo con los registros de órdenes de construcción en los principales astilleros de Asia, más del 50% de los nuevos buques portacontenedores encargados por los grandes consorcios navieros incorporarán sistemas de propulsión dual basados en gas natural licuado (GNL), desplazando al metanol como la opción preferida por los armadores para renovar sus flotas.

Este cambio de tendencia marca un giro relevante frente a las decisiones adoptadas en ejercicios anteriores, período en el cual el metanol verde captó una fuerte atención corporativa por su promesa teórica de alcanzar emisiones netas cero. Sin embargo, la realidad operativa y los requerimientos inmediatos de capacidad de transporte han inclinado la balanza hacia soluciones probadas que cuentan con infraestructura de abastecimiento consolidada en las principales rutas intercontinentales.

Las ventajas competitivas del GNL frente al cuello de botella del metanol

El principal factor que explica este reordenamiento radica en la infraestructura de bunkering existente. El gas natural licuado dispone de terminales de carga, barcazas de suministro y logística operativa en los grandes puertos de Asia, Europa y América, lo que otorga certidumbre comercial inmediata a los operadores de naves de gran calado. Además, el GNL permite reducir de manera drástica las emisiones de óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y material particulado, ofreciendo al mismo tiempo un camino de transición hacia el bioGNL y el metano sintético sin requerir cambios mecánicos estructurales en los buques.

Por el contrario, el metanol enfrenta un severo cuello de botella vinculado a la disponibilidad global de sus variantes verdes (biometanol y e-metanol). La lentitud en el desarrollo de plantas de producción a escala industrial, sumada a los altos costos proyectados para estos combustibles limpios y a la competencia de otros sectores industriales por captar esa misma oferta, ha llevado a las navieras a adoptar una postura más cautelosa antes de comprometer capital en embarcaciones que arriesgan operar con combustibles fósiles convencionales durante años.

Al analizar las dinámicas del mercado de construcciones navales y la evolución de los pedidos, consultores y analistas del transporte marítimo detallaron los motivos de esta preferencia.

«El retorno masivo del GNL como la opción hegemónica en las órdenes de portacontenedores refleja una decisión estrictamente pragmática de las líneas navieras. Los armadores necesitan barcos que puedan navegar y repostar hoy en cualquier terminal clave del mundo. Mientras la producción masiva de metanol verde siga siendo una promesa lejana con costos inciertos, el GNL continuará absorbiendo la mayor cuota del capital destinado a la renovación de flotas», afirmó Peter Sand, analista jefe de la consultora marítima Xeneta.

Adaptabilidad hacia futuros combustibles sintéticos

La apuesta por buques de propulsión dual a GNL también entrega a las navieras flexibilidad operativa frente a las normativas ambientales más estrictas, como el sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea y las metas de reducción de gases de efecto invernadero fijadas por la Organización Marítima Internacional. Al contar con tanques criogénicos y sistemas de inyección preparados, estas unidades podrán incorporar gradualmente porcentajes crecientes de combustibles sintéticos y biológicos en la medida en que la producción global escale y sus precios converjan con el mercado.

Por su parte, directivos de sociedades de clasificación y diseño naval valoraron la madurez alcanzada por las tecnologías de gas licuado en alta mar.

«La tecnología de motores duales a gas ha alcanzado una madurez técnica y operativa insuperable en la última década, reduciendo al mínimo el deslizamiento de metano mediante nuevas cámaras de combustión. Para las grandes alianzas globales, invertir en GNL representa la ruta más segura para descarbonizar operaciones a corto y mediano plazo sin hipotecar la continuidad logística de sus servicios», señaló Martin Christiansen, especialista en propulsión marina y descarbonización.

Con esta oleada de pedidos en los astilleros, el gas natural licuado consolida su hegemonía como el combustible de transición determinante para la flota mercante internacional, dejando al metanol y al amoníaco a la espera de que sus cadenas de suministro alcancen la escala necesaria para competir en el comercio global.

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