Hidrógeno verde: El desafío de escalar en el transporte de carga

septiembre 21, 2026

Escrito por: Felipe

Los pilotos de camiones FCEV avanzan, pero su adopción comercial exige infraestructura, regulación, capacidades técnicas y costos competitivos.

automovil verde

El hidrógeno verde comienza a avanzar desde los proyectos piloto hacia escenarios de operación real en el transporte de carga del país, pero su masificación todavía depende de varias condiciones. La tecnología ofrece ventajas en autonomía, tiempos de abastecimiento y capacidad de carga para determinadas operaciones, mientras las baterías avanzan con rapidez en otros segmentos.

Para Ricardo Andrés Lizana Fuentes, investigador de la iniciativa H2V en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, y Pablo Manterola Blanquer, consultor, el desafío no consiste solo en demostrar que los vehículos funcionan. También exige desarrollar infraestructura, regulación, capacidades técnicas y costos competitivos en toda la cadena.

Del piloto a la operación real

La descarbonización del transporte de carga constituye uno de los principales desafíos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile. En este escenario, los camiones pesados clase N3 que realizan recorridos anuales de 120.000 kilómetros representan un espacio relevante para la tecnología de celdas de combustible.

Sin embargo, la tecnología necesita ser validada bajo condiciones concretas de operación como topografía, carga útil y consumo específico. “Una transición desde proyectos piloto hacia una adopción comercial de camiones FCEV requiere validar su desempeño bajo condiciones reales de operación”, señala Lizana.

Por su parte, Manterola destaca iniciativas apoyadas por Corfo como HydroHaul en el centro de distribución de Walmart en Quilicura y el desarrollo de HydroTech Industries para la logística portuaria. Estas pruebas reales permiten abordar aspectos clave como mantenimiento, certificación, abastecimiento y normativas de seguridad.

“El valor de estas experiencias no está solamente en demostrar que un camión puede funcionar con hidrógeno”, plantea el consultor. La futura expansión dependerá de la reducción de costos en electrolizadores y celdas de combustible, tal como ocurrió históricamente con el desarrollo de las baterías.

Una tecnología para operaciones específicas

El hidrógeno no aparece necesariamente como un sustituto universal de las baterías, sino como una alternativa complementaria dentro de la electromovilidad. La diferencia principal radica en la forma de almacenar y suministrar la energía hacia el motor eléctrico.

Las baterías ofrecen ventajas en recorridos urbanos predecibles con retorno a base, mientras el hidrógeno destaca en operaciones intensivas. “Los camiones con celdas de combustible ofrecen ventajas operacionales significativas para recorridos de larga distancia”, explica Lizana sobre el desempeño de estos vehículos.

Un camión FCEV puede repostar en aproximadamente 10 a 20 minutos y alcanzar autonomías de 700 kilómetros con menor masa total de almacenamiento. Esta ligereza del sistema permite maximizar la capacidad de carga útil y cumplir las restricciones de peso por eje.

No obstante, Manterola advierte que los avances en baterías han ampliado sus fronteras hacia el transporte pesado, citando pruebas exitosas en Europa y faenas mineras en Chile. “La solución dependerá de la operación concreta y no solamente de la tecnología”, sostiene sobre la elección operativa.

Infraestructura y regulación como condiciones habilitantes

La disponibilidad de estaciones de abastecimiento representa uno de los mayores cuellos de botella para la adopción comercial de la tecnología. Lizana plantea desarrollar corredores logísticos estratégicos, como el eje Santiago-Concepción, con hidrogeneras ubicadas aproximadamente cada 500 kilómetros.

Manterola sugiere un despliegue inicial concentrado en nodos de alta demanda como puertos, centros logísticos y faenas mineras. La certeza regulatoria debe avanzar a la par para normar la comercialización de vehículos, revisiones técnicas y operación de hidrogeneras.

“Hay tres condiciones que deben avanzar simultáneamente: regulación, infraestructura y competitividad económica”, afirma Manterola sobre los pilares del desarrollo. La alineación de estos tres factores resulta crítica para atraer inversión privada al sector.

A esto se suma la necesidad imperativa de formar capital humano calificado en mantenimiento y reparación de sistemas de alta presión. Contar con capacidad técnica local garantiza la disponibilidad operacional de las flotas y reduce los tiempos de parada.

El costo marca el ritmo de la masificación

Actualmente, tanto la inversión en estaciones de recarga como el costo por kilogramo de hidrógeno superan significativamente a los combustibles tradicionales. Lizana sostiene que el costo del molécula debe reducirse para competir eficientemente frente al diésel en operaciones de alto kilometraje.

Manterola agrega que la actualización de las proyecciones de costo de producción de hidrógeno exige ajustar las expectativas de adopción masiva. Los electrolizadores y equipos asociados han mostrado una reducción de costos más lenta de lo proyectado a nivel internacional.

Esta realidad obliga a evaluar cuidadosamente el costo total de propiedad (TCO) antes de renovar flotas pesadas. La tecnología debe demostrar su viabilidad económica sin depender de subsidios permanentes.

“La pregunta para Chile es que cuando esto se dé ¿habremos construido a tiempo la normativa, la infraestructura y las capacidades necesarias para poder aprovecharlo?”, plantea Manterola sobre los desafíos futuros.

Preparar hoy una tecnología que todavía busca su mercado

Los proyectos piloto permiten construir capacidades locales y validar protocolos de seguridad antes de la masificación comercial. Chile puede actuar directamente sobre la regulación, la infraestructura habilitante y la capacitación del personal técnico.

Lizana reitera que la competitividad económica requerirá articular corredores logísticos con alta utilización de los camiones. Las baterías mantendrán su liderazgo en distribución urbana, mientras el hidrógeno buscará su espacio en la larga distancia e intensiva.

En el ámbito marítimo, el hidrógeno y sus derivados como el metanol o amoníaco asoman como alternativas viables para buques de mayor calado. La integración de tecnologías debe responder a las demandas concretas de cada eslabón de la cadena.

Para el transporte de carga nacional, el hidrógeno verde debe superar barreras de infraestructura, regulación y costos antes de su escalamiento. Los pilotos actuales constituyen la base para construir una operación segura, eficiente y descarbonizada.

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