IA aduanera: transformar datos en inteligencia para anticipar riesgos
agosto 20, 2026
Escrito por: Admin L360
La IA permite procesar grandes volúmenes de datos para detectar patrones, focalizar controles y anticipar riesgos sin debilitar la fiscalización aduanera.

La irrupción de la inteligencia artificial transforma de manera radical la gestión de la información en gobiernos, empresas y cadenas logísticas, un impacto que adquiere una dimensión aún mayor en los procesos aduaneros actuales, según detalla Marcelo Abrigo Parra, gerente general de la Asociación Nacional de Agentes de Aduanas (ANAGENA A.G.).
El procesamiento masivo de datos frente al control tradicional
De acuerdo con el representante gremial, la actual capacidad de procesamiento, cruce y análisis de datos permite identificar patrones y relaciones que resultarían sumamente complejos de detectar al revisar cada operación de forma individual.
Por esta razón, sostiene que el desafío para Chile no se reduce simplemente a incorporar tecnología en los sistemas aduaneros, sino a convertir la información disponible en inteligencia para anticipar riesgos, focalizar el control y facilitar el comercio legítimo sin debilitar la fiscalización. «El desafío para Chile no es simplemente incorporar Inteligencia Artificial a los sistemas aduaneros», enfatiza.
Cada operación de comercio exterior deja un rastro de datos sobre mercancías, empresas, rutas, valores, países de origen, frecuencias y comportamientos que trascienden el mero registro histórico para perfilarse como herramientas predictivas, en palabras de Abrigo Parra.
Durante años, el control aduanero se ha apoyado en reglas, perfiles de riesgo, revisión documental, inspecciones y auditorías posteriores, pero la tecnología abre la puerta hacia un modelo diferente, capaz de encontrar patrones, correlaciones y anomalías que no son evidentes a simple vista y que pueden constituir señales tempranas de riesgo, según argumenta el alto directivo de ANAGENA A.G.
En este sentido, la diferencia es sustantiva, puesto que «no se trata de controlar más, sino de saber dónde y cómo controlar mejor», indica.
Estándares internacionales y la necesidad de rigurosidad técnica
Las tendencias globales ya sitúan a estas herramientas en el núcleo de la modernización estatal, ya que la Organización Mundial de Aduanas reconoce la IA y el Machine Learning como tecnologías centrales para avanzar hacia las denominadas “Smart Customs”, mientras que la OCDE, en su trabajo publicado este año, identifica aplicaciones concretas en perfilamiento de riesgo, selección, detección de anomalías, procesamiento documental y verificación de códigos y certificados, según puntualiza el vocero gremial.
Sin embargo, el ejecutivo advierte que se debe ser rigurosos, puesto que «una Aduana inteligente no se construye simplemente comprando tecnología».
Para que los algoritmos operen de manera óptima, la IA necesita datos confiables, sistemas interoperables, procesos digitales y reglas claras, advierte el representante, agregando que si la información está fragmentada o es de mala calidad, el algoritmo podrá procesarla con enorme velocidad, pero no necesariamente producirá mejores decisiones, ya que «la tecnología puede multiplicar la capacidad de análisis; no puede transformar datos deficientes en inteligencia confiable», asevera Abrigo.
La evolución del Agente de Aduana y la complementariedad humana
Ante este escenario, surge un segundo desafío vinculado al rol de las personas cuando las máquinas comienzan a realizar mejor algunas de sus tareas habituales, lo que exigirá una transformación en el ejercicio profesional, según plantea el gerente general.
La automatización puede reducir la digitación, la revisión documental y el procesamiento rutinario, pero hará mucho más valioso aquello que requiere conocimiento, criterio y responsabilidad, abarcando áreas como la clasificación, la valoración, el cumplimiento normativo, el análisis de riesgo y la interpretación de situaciones que un algoritmo puede detectar, pero no necesariamente comprender, señala el ejecutivo de ANAGENA A.G.
Esta complementariedad resulta fundamental debido a que «encontrar una anomalía no equivale a encontrar una infracción. Y una alerta generada por IA no puede convertirse, por sola, en una decisión jurídica», según manifiesta el representante gremial.
Por este motivo, el debate debe superar la idea de enfrentamientos conceptuales, puesto que «la verdadera oportunidad está en combinar la capacidad de las máquinas para procesar información con el conocimiento, criterio y responsabilidad de quienes conocen el comercio exterior», en opinión de Abrigo Parra.
Hacia una Aduana predictiva y la transformación país
Chile posee la posibilidad real de avanzar hacia una Aduana predictiva, interoperable y centrada en el riesgo, aunque para ello se requiere también fortalecer la colaboración público-privada y reconocer que quienes participan diariamente en las operaciones de comercio exterior no solo generan información, sino que también aportan conocimiento para interpretarla y convertirla en mejores decisiones, según recalca el gerente general.
El horizonte institucional apunta a un modelo donde la eficacia no se mida por el volumen acumulado, debido a que «la Aduana del futuro no será aquella que acumule más información ni la que tenga más algoritmos», sino «aquella capaz de transformar datos en inteligencia, inteligencia en prevención y prevención en seguridad y facilitación», de acuerdo con la visión del directivo.
En definitiva, la IA puede cambiar radicalmente la forma de controlar las fronteras, planteando una disyuntiva fundamental para el país, en tanto «la decisión que debemos tomar hoy es si queremos usarla solo para hacer más rápidos los procesos existentes o para construir una Aduana capaz de anticiparse al riesgo, en lugar de limitarse a reaccionar frente a él», concluye Abrigo Parra al sostener que esa es la verdadera transformación que Chile no debería dejar pasar.
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