Maersk advierte posible caída en demanda oceánica por alza en precios al consumidor
mayo 19, 2026
Escrito por: Admin L360
CEO de Maersk prevé un segundo semestre desafiante y con posibles pérdidas para navieras, afectado por altos costos de combustible y debilidad en el consumo.

La segunda mitad del año se perfila como un periodo de alta complejidad para las líneas navieras. Vincent Clerc, CEO de Maersk, ha encendido las alarmas al advertir que “una próxima desaceleración en la demanda oceánica debido al aumento de los precios al consumidor es posible”. Según el ejecutivo, esta tendencia podría derivar en un semestre “desafiante e incluso con pérdidas” para las compañías del sector, que además deben sostener los altos costos operativos del bunker.
Esta proyección de debilidad no es aislada; se conecta con un mercado global que, según el análisis de Judah Levine, jefe de Investigación de Freightos, opera bajo una incertidumbre crítica. El impacto financiero ya es tangible: Maersk reporta costos adicionales por US$500 millones mensuales debido al alza en los precios del combustible provocada por el cierre parcial del estrecho de Ormuz. Aunque la compañía ha logrado traspasar estos sobrecostos a sus tarifas, el escenario macroeconómico sugiere que el margen de maniobra podría agotarse si el consumo continúa contrayéndose.
Temporada alta: un peak a la baja
La cautela de los importadores, señalada por Levine como un reflejo de la incertidumbre económica global, se confirma en las cifras. El informe de la National Retail Federation (NRF) proyecta que los arribos de junio serán un 2% menores a los de mayo. Si bien julio registraría un alza mensual del 4%, el volumen se moderaría inmediatamente en agosto y septiembre.
De concretarse este pronóstico, el peak de la temporada sería significativamente menor a periodos anteriores: el flujo de julio sería un 8% inferior al repunte del año pasado y un 6% menor al máximo registrado en agosto de 2024, consolidando un panorama de menor dinamismo comercial.
Volatilidad y control en Ormuz
El factor geopolítico añade una capa adicional de presión. Tras la suspensión de la “Operation Freedom” por parte de Estados Unidos —que redujo los roces militares directos—, el riesgo persiste en la zona. Irán, en paralelo, busca consolidar su influencia a través de la nueva Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, que exigirá autorización y posibles pagos para transitar por esta vía clave.
Mientras tanto, el mercado de tarifas spot reacciona con disparidad. En la ruta Transpacífico, los valores subieron cerca de US$1.000/FEU. En contraste, los precios Asia-Europa, tras un breve repunte en marzo, han retrocedido a niveles previos al conflicto. Para intentar mitigar la debilidad de la demanda y sostener las tarifas actuales, las navieras están intensificando las cancelaciones de itinerarios (blank sailings), reportándose ya estrechez de espacios y “roleo” de contenedores en las rutas este-oeste.
Carga aérea y el telón de fondo de la guerra comercial
En el segmento aéreo, los precios del jet fuel mantienen las tarifas globales un 30% por encima de los niveles previos a la guerra, aunque se observa una estabilización gradual conforme el espacio aéreo del Golfo Pérsico recupera capacidad.
Finalmente, la incertidumbre se extiende al plano político. A pesar de la cumbre en Beijing entre Donald Trump y Xi Jinping para estabilizar las relaciones bilaterales, la guerra comercial entre Estados Unidos y China sigue vigente, con disputas judiciales activas por los aranceles impuestos a productos chinos que actúan como un factor de riesgo adicional para el comercio internacional.






