San Antonio incrementa la transferencia de carga, pero persisten las dudas sobre el megaproyecto de US$2.000 millones frente al avance del Puerto de Chancay
octubre 12, 2026
Escrito por: Felipe
Pese al repunte operativo registrado en los terminales de la Región de Valparaíso, la lenta tramitación del Puerto de Gran Envergadura (PGE) y la consolidación del nuevo hub marítimo en Perú reavivan el debate sobre la competitividad logística de Chile en la costa sudamericana del Pacífico.

El Puerto de San Antonio registró un incremento sostenido en la transferencia de mercancías y flujo de contenedores durante los últimos periodos, confirmando su posición estratégica como el principal nodo marítimo para el comercio exterior de la zona central de Chile. La recuperación del tráfico de importaciones y la eficiencia operativa de los concesionarios locales han permitido absorver la demanda de carga en el frente marítimo nacional.
Sin embargo, este desempeño positivo a corto plazo no ha disipado las aprensiones del sector logístico respecto al futuro del Puerto de Gran Envergadura (PGE). El proyecto, proyectado con una inversión superior a los 2.000 millones de dólares para cuadruplicar la capacidad instalada en San Antonio, continúa enfrentando extensos procesos de evaluación ambiental, redefiniciones técnicas y ajustes en su calendario de licitación.
El factor Chancay y la carrera por el liderazgo portuario regional
El debate en torno al proyecto de San Antonio adquiere especial urgencia ante el avance operativo del megapuerto de Chancay en Perú. Financiado con capitales internacionales y concebido como un hub de transbordo de aguas profundas, Chancay promete reducir significativamente los tiempos de tránsito entre Sudamérica y los principales puertos de Asia, atrayendo a los buques portacontenedores de última generación que requieren calados superiores a los 16 metros.
Especialistas e integrantes de la industria advierten que la postergación excesiva del megapuerto chileno arriesga la pérdida de autonomía logística del país, desplazando a San Antonio a una posición secundaria como puerto alimentador (feeder) dentro de las grandes rotaciones marítimas transpacíficas.
Sobre la tensión entre el crecimiento actual y los desafíos del sistema portuario, analistas del comercio exterior enfatizaron:
«El aumento en el volumen de carga en San Antonio es una señal positiva para la economía local, pero no resuelve la encrucijada estratégica de Chile. Si el país no acelera la concreción del Puerto de Gran Envergadura y la modernización de sus accesos terrestres y ferroviarios, la carga regional terminará canalizándose a través de los nuevos centros de distribución del Pacífico Sur, reduciendo la competitividad directa de nuestras exportaciones».
Desafíos en infraestructura, conectividad vial y tramitación ambiental
Para mantener su relevancia dentro de la fachada occidental de América del Sur, San Antonio enfrenta el doble reto de agilizar los permisos ambientales del PGE —resguardando la sustentabilidad de los humedales urbanos adyacentes— y de fortalecer las redes de acceso vial y ferroviario con la Región Metropolitana.
La coordinación entre la empresa portuaria estatal, los ministerios sectoriales y el sector privado resultará determinante para destrabar las decisiones de inversión, asegurando que el principal puerto chileno cuente con la infraestructura necesaria para responder al tonelaje y tamaño de las naves de la próxima década.
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