Chile y el RCEP: Oportunidades, Desafíos y Claves del Ingreso al Mayor Bloque Comercial del Mundo
septiembre 30, 2026
Escrito por: Felipe
La creación de un grupo de trabajo para la adhesión de Chile al RCEP abre la puerta al mayor bloque comercial del planeta, permitiendo integrar insumos nacionales en las cadenas de valor asiáticas. Sin embargo, el proceso supone limitados beneficios arancelarios inmediatos y plantea el desafío de evitar una mayor reprimarización exportadora frente al peso industrial de Asia-Pacífico.

Chile ha dado un paso decisivo en su estrategia de inserción económica internacional. En el marco de la V Reunión de Ministros del Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional, realizada en Manila, los países miembros acordaron la creación de un Grupo de Trabajo ad hoc y un subgrupo de adhesión específico para evaluar el ingreso formal de Chile al tratado.
La medida da curso a la solicitud presentada por el país en 2024 y da inicio a una etapa de evaluación técnica sobre el cumplimiento de los estándares del mega bloque.
El acuerdo, conformado por los diez países de la ASEAN junto a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, representa el mayor espacio de integración comercial del planeta al concentrar a más de 2.300 millones de personas, lo que equivale a cerca del 30% de la población mundial y a un tercio del Producto Interno Bruto global.
Frente a este hito, los datos oficiales de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales y los análisis de especialistas permiten trazar un balance detallado sobre las ventajas y complejidades de esta integración.
Integración Productiva y Reglas de Origen Unificadas
A diferencia de los tratados bilaterales tradicionales, el atractivo central del acuerdo para Chile no radica en una rebaja directa de aranceles, ya que el país cuenta con acuerdos de libre comercio vigentes con la casi totalidad de sus integrantes. La verdadera llave de esta alianza se encuentra en la armonización de las reglas de origen.
Bajo este esquema de acumulación regional, cualquier insumo chileno exportado a un país del bloque que luego sea procesado e incorporado a un producto final será contabilizado como origen local dentro del mega bloque, siempre que cumpla con el umbral general del 40% de contenido regional. Esto abre la puerta para que la oferta exportable nacional se integre de manera directa e integral en las cadenas globales de valor de Asia-Pacífico.
Consolidación Comercial y Resiliencia en Cadenas de Suministro
En términos de intercambio, la adhesión permite consolidar la presencia chilena en los mercados más dinámicos del planeta. Durante 2025, el comercio bilateral entre Chile y el bloque alcanzó los 90.940 millones de dólares, impulsado por exportaciones nacionales que sumaron 56.594 millones de dólares en envíos de minerales y cátodos de cobre, carbonato de litio, molibdeno, cerezas y pasta química de madera.
Formar parte de esta estructura asegura la demanda de estos bienes primarios y agroindustriales, al tiempo que profundiza los lazos con las economías emergentes del sudeste asiático.
Asimismo, la integración ofrece una mayor resiliencia ante las disrupciones logísticas y las tensiones geopolíticas internacionales. La pertenencia al bloque asegura un flujo continuo de importaciones estratégicas desde el centro de producción global, facilitando el acceso a bienes de alta tecnología, vehículos de turismo, baterías, acumuladores eléctricos y generadores fotovoltaicos.
Desde una perspectiva geopolítica, incorporarse a este espacio posiciona a Chile en el nuevo centro de gravedad del comercio mundial, otorgándole representación institucional y voz activa en las decisiones del área Pacífico.
Redundancia Arancelaria y Presión sobre la Industria Nacional
Sin embargo, el proceso también plantea desafíos estructurales relevantes para la economía nacional. Debido a la existencia de tratados multilaterales y bilaterales previos, como el CPTPP o los acuerdos bilaterales con las potencias asiáticas, los beneficios arancelarios inmediatos resultan marginales, generando un efecto de redundancia en materia de acceso a mercados.
A ello se suma la creciente presión sobre la producción interna. Las importaciones chilenas desde el bloque totalizaron 34.346 millones de dólares en 2025, manteniendo un ritmo de crecimiento constante en el último quinquenio. El ingreso al acuerdo profundizará la entrada de manufacturas y bienes procesados a precios altamente competitivos, lo que representa un reto para los sectores manufactureros e industriales locales que deben competir con la escala de producción asiática.
Riesgos de Reprimarización y Dependencia Geopolítica
Existe también el riesgo latente de profundizar la reprimarización de la matriz exportadora. Las cifras confirman que los envíos chilenos al bloque están fuertemente concentrados en materias primas e insumos básicos. Aunque la acumulación de origen ofrece facilidades para incorporarse a procesos elaborados, el país enfrenta el desafío de evitar quedar encasillado como un mero proveedor de recursos extractivos sin agregar valor dentro del territorio nacional.
Finalmente, la marcada gravitación económica de China dentro del mega acuerdo genera una mayor dependencia de la economía chilena respecto de los ciclos productivos y la dinámica interna de Asia Oriental, al tiempo que exige un complejo trabajo de adaptación técnica y regulatoria durante las negociaciones de adhesión.
Con la constitución del subgrupo de trabajo, Chile inicia un periodo clave de revisiones normativas que fijará las condiciones para su eventual incorporación definitiva al mayor polo comercial del mundo.




