Ciberataques en logística: El nuevo riesgo estratégico

diciembre 16, 2025

Escrito por: Admin L360

La digitalización elevó eficiencia, pero también multiplicó los puntos de entrada para ataques que pueden paralizar ERPs, WMS, flotas y proveedores, afectando continuidad, reputación y clientes.

La digitalización acelerada ha convertido a la cadena de suministro en uno de los eslabones más sensibles de cualquier empresa. La interconexión de sistemas, plataformas y actores ha incrementado la eficiencia y la visibilidad operativa, pero también ha abierto múltiples puntos de exposición que pueden ser aprovechados por atacantes.

“Hoy, la cadena logística funciona como un ecosistema, montado sobre una infraestructura profundamente digitalizada. Esta interconectividad —que ha permitido aumentar eficiencia y visibilidad— también amplifica las áreas vulnerables y convierte a la cadena de suministro en un objetivo atractivo a ciberataques”, dice Andrés Lozano, Director de empresas DO BETTER / TRAKION.

Amenazas de ciberseguridad en la cadena logística

La infraestructura logística moderna depende de sistemas como ERP, WMS, TMS, sensores IoT, telemetría de flotas, portales de proveedores, plataformas de última milla, integraciones EDI y redes operacionales que conectan clientes, bodegas, centros de distribución y transportistas. Esta interconectividad incrementa la eficiencia, pero amplifica la vulnerabilidad de toda la cadena.

El riesgo de intrusiones a través de terceros resulta especialmente relevante en Chile, donde las cadenas combinan grandes compañías y pymes con niveles de madurez tecnológica muy distintos. Basta un proveedor con contraseñas débiles o un portal web mal protegido para comprometer toda la red logística.

“El primero son los ataques directos, especialmente ransomware dirigido a operadores logísticos, empresas de transporte y retailers. Estos ataques buscan paralizar sistemas críticos como el ERP o el WMS, afectando procesos esenciales como recepción, inventario, preparación de pedidos, despacho y facturación durante días. El segundo frente son las intrusiones a través de terceros, uno de los mayores riesgos actuales según la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA)”, explica Andrés Lozano.

Andrés Lozano, Director de empresas DO BETTER / TRAKION.

A esto se suma la exposición de dispositivos IoT, como cámaras, sensores de temperatura, GPS y lectores RFID, que frecuentemente quedan accesibles en internet sin segmentación ni seguridad adecuada.

“El tercero es la exposición de dispositivos y sistemas IoT mal configurados. Cámaras, sensores de temperatura, GPS y lectores RFID frecuentemente quedan expuestos en internet, con claves por defecto, sin seguridad o sin segmentación, lo que facilita accesos no autorizados”, señala.

El factor humano continúa siendo crítico. El phishing dirigido, el robo de credenciales y la ingeniería social permiten acceder a información sensible sin necesidad de vulnerar firewalls.

“Finalmente, las amenazas no son solo técnicas. El phishing dirigido, robo de credenciales e ingeniería social orientada a áreas operativas se han vuelto cada vez más comunes. Un atacante no necesita vulnerar un firewall si puede obtener acceso directo de parte de un usuario que maneja órdenes de compra, pagos o rutas”, agrega Lozano.

Impacto operativo, financiero y reputacional

Marcelo Pizarro, CIO y Especialista Latam en Estrategia TI, Transformación Digital y Continuidad Operativa, advierte que el riesgo más grave no se limita a la pérdida de datos.

“Desde una mirada ejecutiva, el riesgo más grave no está solo en la pérdida de datos, sino en el impacto operativo y reputacional que puede generar. Un ataque a un proveedor clave puede detener la producción o distribución de toda una red, afectando la confianza del cliente y la continuidad del negocio”, menciona.

Un ciberataque puede detener por completo la operación, afectando no solo los sistemas TI, sino también la logística, la producción y el servicio al cliente.

“Un ciberataque puede detener por completo la operación de una empresa. Basta con que un ransomware comprometa el sistema de despacho o la trazabilidad para que toda la cadena se paralice”, refiere Pizarro.

Marcelo Pizarro, CIO y Especialista Latam en Estrategia TI, Transformación Digital y Continuidad Operativa.

Los impactos se concentran en tres dimensiones principales:

  • Operativa: interrupción de producción y distribución
  • Financiera: pérdidas por inactividad, multas o reprocesos
  • Reputacional: pérdida de confianza de clientes y socios

“Un ataque puede borrar en horas la confianza construida durante años”, resalta.

Existen además efectos menos visibles: datos corruptos, errores arrastrados durante semanas, inconsistencias de inventario y exposición de información sensible.

“Un incidente mal gestionado puede afectar la cadena completa durante meses, incluso aun después que los sistemas vuelvan a funcionar”, explica Andrés Lozano.

En sectores críticos como alimentos y farmacéutica, la pérdida de la cadena de frío y la necesidad de desechar inventario agravan el impacto.

“Los transportistas no reciben órdenes, las rutas no se liberan y el TMS no puede optimizar cargas ni secuencias. En ese escenario, el OTIF se desploma y los SLA se incumplen”, afirma.

Medidas y buenas prácticas para proteger la cadena

La protección de la cadena de suministro requiere una estrategia integral que considere prevención, detección temprana, respuesta y mejora continua.

“El primer paso es tener visibilidad y gobernanza: saber quién accede, a qué sistemas y con qué permisos. Eso requiere aplicar principios de Zero Trust, controlar identidades y usar autenticación multifactor”, sostiene Marcelo Pizarro.

La gestión de riesgos de terceros es clave. Evaluar periódicamente la madurez de proveedores y exigir cláusulas claras de seguridad reduce la exposición sistémica. “Es fundamental gestionar los riesgos de terceros y exigir estándares mínimos de seguridad”, menciona.

La protección de datos debe incluir cifrado, control de accesos, privilegios mínimos y copias de seguridad offline. Cualquier solución externa debe ser evaluada antes de integrarse al ecosistema.

“Un software de monitoreo o un portal de transportistas mal diseñado puede comprometer toda la red”, explica Andrés Lozano.

La evaluación continua de vulnerabilidades, mediante ethical hacking, penetration testing y pruebas específicas en IoT y redes operacionales, resulta crítica.

“Un firewall configurado a medias o una red sin segmentación OT/IT es igual de peligrosa que no tenerlos”, complementa.

Los planes de contingencia deben probarse regularmente mediante simulacros conjuntos entre TI y operaciones. “La continuidad del negocio no se improvisa: se entrena”, afirma Pizarro.

Cultura organizacional y factor humano

El factor humano puede ser el eslabón más débil o el más fuerte de la cadena. “Formar al personal no es hacer una charla al año: es construir una cultura digital consciente”, dice Marcelo Pizarro.

La capacitación debe ser práctica, contextualizada y basada en casos reales. “Cuando un equipo ve cómo un ataque de phishing puede paralizar la distribución completa, el mensaje se internaliza”, explica Andrés Lozano.

La colaboración entre proveedores, transportistas, operadores y clientes resulta indispensable. “La cadena debe compartir alertas, incidentes y aprendizajes en forma inmediata y transparente”, menciona. “Las organizaciones que ponen la seguridad en el centro de su cultura no eliminan los ataques, pero reducen drásticamente su impacto”, agrega Pizarro.

Tendencias tecnológicas y normativas

La ciberseguridad evoluciona hacia enfoques predictivos e integrados. La inteligencia artificial, la arquitectura Zero Trust y la ciberresiliencia marcan el futuro.

“Estamos viviendo una etapa donde la ciberseguridad dejó de ser reactiva para convertirse en predictiva e integrada”, destaca Marcelo Pizarro.

En el ámbito normativo, Chile avanza con la Ley Marco de Ciberseguridad e Infraestructura Crítica, que eleva los estándares para sectores como logística y transporte.

“Esta legislación obligará a profesionalizar prácticas y garantizar continuidad operacional”, explica.

La ciberresiliencia colaborativa y la integración de la seguridad digital en las agendas ESG se consolidan como requisitos estratégicos.

“Las empresas que integren la seguridad digital como parte de su estrategia por convicción serán las que marquen la diferencia”, concluye Marcelo Pizarro Carrasco.

Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 62-65: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/

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