Eficiencia logística: El valor estructural del transporte multimodal

marzo 31, 2026

Escrito por: Admin L360

La combinación estratégica de modos permite optimizar activos, disminuir tiempos improductivos y reducir riesgos operativos en un sistema logístico altamente dependiente de rutas críticas.

El transporte multimodal se posiciona como una alternativa concreta para mejorar la eficiencia y reducir costos en la cadena logística chilena. Desde la industria alimentaria hasta la operación en el extremo norte del país, los desafíos estructurales, operativos y tecnológicos obligan a integrar de manera coordinada los modos marítimo, terrestre, ferroviario y aéreo.

Las visiones de Claudio Guerra Urriola, Logistics Manager South LATAM en Barry Callebaut, y de Rolando Guerrero Napoli, Ingeniero en Logística y Jefe de Sucursal en Estafeta Cargo Express, Operaciones Arica e Iquique, permiten analizar este sistema desde distintas realidades operativas.

Resiliencia, continuidad y cobertura territorial

Desde la industria alimentaria, Claudio Guerra plantea que la dependencia de la Ruta 5 concentra riesgos en un solo eje logístico. El desarrollo de proyectos ferroviarios y de cabotaje permitiría redistribuir flujos de materias primas hacia modos más eficientes para grandes volúmenes, reduciendo la presión sobre la infraestructura vial.

“Desde mi perspectiva en la industria alimentaria, el desarrollo de una red multimodal robusta permitiría crear un ecosistema de suministro mucho más resiliente”, afirma.

Claudio Guerra Urriola, Logistics Manager South LATAM en Barry Callebaut

Este enfoque permitiría asegurar continuidad operacional incluso ante cierres de rutas, asignando al transporte terrestre funciones de distribución de valor agregado y última milla, mientras tren o barco asumen el traslado de grandes volúmenes.

Desde el norte del país, Rolando Guerrero destaca la integración aérea-terrestre como una ventaja clave. “El transporte multimodal permite integrar distintos medios como el aéreo y terrestre, optimizando tiempos, costos y cobertura territorial… la combinación aéreo-terrestre permite reducir tiempos de tránsito en cargas urgentes, mejorar la trazabilidad y ofrecer mayor flexibilidad operativa”, señala.

Optimización de costos y tiempos

La reducción de costos en multimodalidad no depende de sustituir un modo por otro, sino de utilizar cada uno según su mayor eficiencia. En la industria alimentaria, donde el costo de inventario es elevado, esta integración permite resolver cuellos de botella operativos.

Uno de los principales se encuentra en los tiempos de espera en terminales portuarias. “Si movemos carga desde el Puerto de San Antonio hacia un ‘puerto seco’ mediante ferrocarril, eliminamos los tiempos de espera del camión… Esto permite que el transportista local sea más productivo”, explica Guerra.

Esta reorganización también impacta en el factor humano, reduciendo tiempos improductivos y mejorando la calidad del servicio.

Guerrero coincide en la asignación estratégica de cada tramo: “La integración permite utilizar cada modo de transporte según su ventaja competitiva: el aéreo para urgencias y el terrestre para distribución capilar de última milla”. Una planificación adecuada evita reprocesos y sobrecostos, mejorando el nivel de servicio.

Desafíos estructurales e interoperabilidad

La coordinación entre modos enfrenta limitaciones concretas en Chile. Claudio Guerra advierte que el principal reto es evitar detenciones en puntos de transferencia, especialmente en industrias sensibles al tiempo.

“Necesitamos que todos los actores… entiendan que no compiten entre sí… La falta de un estándar documental único sigue siendo una barrera que genera fricciones operativas constantes”, sostiene.

Rolando Guerrero agrega que la eficiencia depende de la sincronización documental, tiempos de retiro y disponibilidad de equipos en puertos como Arica e Iquique. “En Chile, el principal desafío es la limitada infraestructura ferroviaria y su bajo uso en comparación con el transporte terrestre”, subraya.

Rolando Guerrero Napoli, Ingeniero en Logística y Jefe de Sucursal en Estafeta Cargo Express, Operaciones Arica e Iquique

Las diferencias en regulaciones, tiempos de tránsito y sistemas tecnológicos refuerzan la necesidad de integración digital.

Selección de rutas y costo total

En la industria alimentaria, la selección de rutas responde a criterios más amplios que la tarifa por kilómetro. La integridad del producto, especialmente en cadenas de frío, es determinante.

“No seleccionamos el modo de transporte basándonos únicamente en la tarifa por kilómetro. Consideramos variables como el riesgo de merma… la fiabilidad en los tiempos de tránsito y la seguridad de la carga”, explica Guerra.

El análisis se basa en el “Costo Total de Servir”, que incorpora factores como manipulación, seguridad, tiempos y sostenibilidad, considerando también el consumo de combustible por tonelada transportada.

Guerrero complementa que la decisión debe evaluar:

  • Urgencia de la carga
  • Costo por kilogramo o volumen
  • Distancia y geografía
  • Seguridad e infraestructura
  • Nivel de servicio comprometido

La planificación estratégica resulta clave en zonas como el norte de Chile, donde las distancias y condiciones geográficas exigen eficiencia operativa y control de costos.

Tecnología y visibilidad operativa

Ambos especialistas coinciden en que la tecnología es un habilitador central para integrar los distintos modos. Claudio Guerra destaca el rol de plataformas de Control Tower que permitan visibilidad en tiempo real y trazabilidad completa, incluyendo control térmico mediante IoT.

“Más allá de los sistemas… lo importante es que esta información sea accionable… la tecnología es la herramienta que nos permite avisar a un cliente con antelación si habrá un retraso o tomar decisiones proactivas”, sostiene.

Rolando Guerrero menciona herramientas como TMS, trazabilidad en línea, GPS, EDI y reportes en tiempo real, que permiten controlar hitos logísticos y mejorar la toma de decisiones basada en datos.

Una estructura integrada

El transporte multimodal en Chile no se presenta como una sustitución de modos, sino como una estructura integrada que requiere infraestructura, sincronización documental, interoperabilidad tecnológica y coordinación entre actores.

En este contexto, la multimodalidad se posiciona como un instrumento para reducir tiempos de tránsito, optimizar costos y sostener el nivel de servicio, en un entorno donde la eficiencia y la conectividad son determinantes para la cadena logística chilena.

Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 36-39: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/

Si te gustó...¡Compártelo!