Empresas en Chile impulsan electromovilidad ante alza de combustibles
mayo 5, 2026
Escrito por: Admin L360
Un estudio revela interés creciente en flotas eléctricas, aunque su adopción sigue baja y enfrenta barreras de infraestructura y financiamiento.

El aumento en los costos de la gasolina y el diésel, en un escenario de volatilidad internacional del petróleo, está impulsando el interés por la electromovilidad en las empresas chilenas. Así lo evidencia el informe «Radiografía de la Electromovilidad en Flotas Empresariales», elaborado entre el 1 de diciembre de 2025 y el 16 de enero de 2026, sobre una muestra de 520 empresas a nivel nacional —248 en la Región Metropolitana y 272 en regiones—, incluyendo pequeñas, medianas y grandes compañías.
Presión por costos y mayor interés en electrificación
El estudio, dirigido a dueños, gerentes generales y responsables de logística, operaciones y finanzas, indica que el 86% de las empresas está preocupado por el alto precio de los combustibles, incluso antes del alza anunciada en marzo. Esta situación afecta especialmente a sectores como agricultura, transporte y logística y turismo.
En este contexto, el 50% de las empresas declara interés en adquirir o arrendar vehículos eléctricos en el mediano plazo, motivadas por:
- Ahorro en combustible y mantenimiento (52%)
- Beneficios ambientales (43%)
Además, un 65% respalda regulaciones que exijan a los fabricantes ofrecer más modelos eléctricos en Chile.
Baja adopción y condiciones operativas favorables
Pese al interés, la adopción sigue siendo limitada. El 97% de las flotas opera con gasolina o diésel y solo un 2% corresponde a vehículos 100% eléctricos. En el caso de las grandes empresas, un 30% ya ha incorporado estas tecnologías, principalmente mediante proyectos piloto.
El informe también identifica condiciones técnicas favorables para avanzar en esta transición: el 53% de las flotas recorre menos de 100 kilómetros diarios, con operaciones concentradas en trayectos urbanos e interurbanos de corta distancia.
Juan Pablo Gallardo, de Feedback Research, afirmó que «este estudio base de empresas, inédito en Chile, muestra una oportunidad concreta para impulsar la electromovilidad en Chile: aunque solo un 2% de la flota de vehículos es eléctrica, un 40% de las empresas encuestadas presenta alta predisposición a la electromovilidad». Asimismo, agregó que «con condiciones operativas favorables, el desafío es cerrar brechas de infraestructura y financiamiento, donde el Estado debe liderar con certezas regulatorias, condiciones habilitantes y acceso a información clara y oportuna sobre los beneficios y viabilidad de la electromovilidad en distintos rubros productivos».
Barreras: infraestructura y financiamiento
Entre los principales obstáculos, el 84% de las empresas con baja predisposición tecnológica identifica la infraestructura de carga como la principal barrera. A esto se suma el acceso a financiamiento, especialmente para las pymes: el 59% solicita garantías estatales para invertir en su primera flota eléctrica.
En contraste, las grandes empresas priorizan condiciones operativas, donde un 47% destaca la necesidad de tarifas eléctricas especiales.
Brechas y políticas públicas
Desde el sector, Margarita Amaya, directora de Gestión Corporativa de Conecta Logística, señaló que «la electromovilidad ya es parte de una realidad logística en Chile», aunque advirtió que «como país estamos atrasados en cuanto al potencial que tenemos en electromovilidad».
Por su parte, Ignacio Rivas, director de programas del Centro de Movilidad Sostenible, indicó que «los estándares de eficiencia energética han demostrado ser una política pública efectiva para mejorar el rendimiento energético de los vehículos, y así, ahorrar en combustible. Es una lástima que se hayan atrasado los estándares de medianos, que justamente apuntan al sector al que se aplicó esta encuesta y donde el 65% de los encuestados valora las normativas de eficiencia energética».
Finalmente, agregó que «en este escenario, el CMS destaca la importancia de avanzar hacia políticas públicas que combinen estándares de rendimiento vehicular, diseño de tarifas eléctricas más convenientes, e incentivos para el desarrollo de infraestructura de carga, con el fin de acelerar la transición hacia la electromovilidad».




