Las bolsas de Asia sufren su peor desplome desde 2020 arrastradas por una venta masiva en el sector de la inteligencia artificial
noviembre 6, 2026
Escrito por: Felipe
El Nikkei japonés entra en territorio de corrección técnica y el Kospi surcoreano activa mecanismos de freno tras el hundimiento del Nasdaq, golpeados por dudas sobre la rentabilidad del gasto en centros de datos y el temor a mayores regulaciones tras las elecciones en Estados Unidos.

Los principales parqués bursátiles de Asia vivieron una jornada de alta volatilidad y fuertes pérdidas, registrando su sesión más adversa desde el estallido de la pandemia en 2020.
La corriente de liquidación de activos tecnológicos iniciada en Wall Street se trasladó de lleno a los centros financieros de Tokio, Seúl y Taipéi, provocando caídas generalizadas en las compañías de semiconductores, equipamiento electrónico y desarrollo de infraestructura vinculada a la inteligencia artificial (IA).
El desencadenante inmediato fue el derrumbe previo del índice tecnológico Nasdaq en Nueva York, que retrocedió un 5,52% tras una contracción que borró cerca de 800.000 millones de dólares en valor de mercado entre las mayores corporaciones tecnológicas de Estados Unidos. La presión vendedora se amplificó ante las advertencias del mercado sobre las elevadas valoraciones del sector, la lentitud en el retorno del capital invertido en centros de datos y las declaraciones políticas surgidas tras las elecciones de medio mandato en Washington, donde figuras legislativas promovieron evaluar moratorias regulatorias para nuevas instalaciones computacionales de alto consumo energético.
Freno de emergencia en Seúl y el Nikkei en mercado bajista
En Corea del Sur, la apertura bursátil obligó a la Korea Exchange a decretar la suspensión temporal de las operaciones durante 20 minutos mediante el mecanismo de circuit breaker, activado luego de que el índice de referencia Kospi llegara a desplomarse más de un 8% en las primeras operaciones, moderando su cierre a una caída del 6,02%. Los gigantes de la memoria de alta capacidad sufrieron fuertes castigos: Samsung Electronics retrocedió un 6,4% (tras marcar bajas intradía del 10%), mientras que SK hynix, principal proveedor de memorias de alto ancho de banda (HBM) para procesadores de IA, se hundió un 10,4%.
En Japón, el referencial Nikkei 225 cayó un 6,0% para cerrar en 57.434,77 enteros, perforando el umbral de los 60.000 puntos y acumulando una pérdida superior al 20% respecto de sus máximos anuales, lo que sitúa técnicamente al indicador tokiota en zona de mercado bajista (bear market). El índice ampliado Topix retrocedió en la misma proporción (-5,9%), mientras firmas de equipamiento y semiconductores como Tokyo Electron, Kioxia y SoftBank Group lideraron los retrocesos con desplomes de entre 8% y 13%. En Taiwán, el índice Taiex acusó un retroceso de 4,5%, arrastrado por caídas cercanas al 5% en las acciones de TSMC.
Al evaluar las causas de la capitulación bursátil y el nerviosismo de los inversionistas institucionales, especialistas de banca de inversión describieron el cambio de ciclo en las valoraciones tecnológicas.
«Lo que presenciamos en los mercados globales es una capitulación total de los valores vinculados a la inteligencia artificial. Las astronómicas inversiones en centros de datos y chips de vanguardia fueron el motor del rally en los últimos dos años, pero el mercado está exigiendo pruebas concretas de monetización inmediata y teme que las nuevas mayorías políticas en Estados Unidos endurezcan las exigencias regulatorias y ambientales para el sector», explicó Neil Wilson, analista senior de Saxo Markets.
Dudas de rentabilidad y reacomodo en las cadenas de valor
El desplome en las bolsas asiáticas refleja un cambio de fondo en la percepción de los fondos de inversión globales respecto al horizonte de maduración de la IA. Si bien los desembolsos de capital (capex) por parte de las grandes tecnológicas continúan en niveles récord, la desaceleración relativa en segmentos tradicionales de chips para telefonía móvil y consumo masivo —evidenciada en reportes de firmas como Qualcomm— encendió las alarmas sobre un posible desbalance entre oferta y demanda real.
Aunque los mercados en China continental lograron amortiguar las pérdidas mediante intensas recompras de acciones corporativas y el índice Nifty de la India mantuvo una relativa estabilidad, la contracción en los principales centros de hardware asiáticos confirma que el sector tecnológico mundial ingresó en una fase de recalibración de precios y mayor aversión al riesgo.




