Puerto San Antonio refuerza su molo ante marejadas
abril 25, 2025
Escrito por: Admin L360
Puerto San Antonio invierte más de USD 10 millones en modernizar su molo de abrigo, mejorando la resiliencia ante marejadas y asegurando la continuidad operativa.

El Puerto de San Antonio, ubicado en la región de Valparaíso, moderniza su molo de abrigo, construido originalmente en 1912. Esta obra busca mitigar los efectos de las marejadas anormales, cada vez más frecuentes e intensas en el litoral central de Chile. El objetivo es asegurar la continuidad operativa del puerto frente al impacto del cambio climático.
El ingeniero Matías Erenchun, jefe de terreno del proyecto, lidera la renovación del rompeolas. Se están retirando los bloques de hormigón deteriorados y se conservarán solo los que están en buen estado. La estructura tendrá más de 11 metros de altura y se extenderá 800 metros en 2026.
«La intensidad del oleaje ha aumentado en los últimos años», advierte Erenchun. «En ocasiones, incluso ingresa hasta la zona de carga y descarga portuaria».
Impacto en la operatividad y la logística
Cuando ocurren marejadas anormales —con olas más altas, direcciones inusuales o ciclos prolongados— el Puerto de San Antonio, el más importante de Chile, debe paralizar sus operaciones. En 2023, la terminal operó solo el 87% del tiempo. Sin embargo, gracias a mejoras, en 2024 se alcanzó un 91,8% de disponibilidad.
El gerente general de la Empresa Portuaria San Antonio, Ramón Castañeda, proyecta alcanzar un 95% de operatividad. «Estamos invirtiendo más de 10 millones de dólares en la renovación del rompeolas. Es parte de nuestra estrategia de adaptación al cambio climático», indicó.
Capacidad portuaria y desafíos del comercio exterior
Actualmente, el puerto tiene capacidad para movilizar 2,5 millones de TEU al año. En 2023, movió 1,8 millones. Solo en 2024, transfirió 23.209.963 toneladas de carga. Sin embargo, los cierres por mal tiempo afectan la programación logística y generan costos adicionales.
Los principales perjudicados son las navieras, que enfrentan mayores tiempos de espera. Estas interrupciones también complican la cadena de suministro, encarecen el comercio exterior y afectan la competitividad nacional.
En Chile, el costo logístico de exportación representa aproximadamente el 18% del valor final del producto. Esta cifra duplica el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Así lo indica un informe de la Cámara Marítima y Portuaria.
Estrategia nacional de adaptación portuaria
El caso de San Antonio no es aislado. Otros puertos artificiales, como el de Antofagasta, también se preparan para reforzar su infraestructura. Muchas de estas instalaciones fueron construidas el siglo pasado y no consideran los efectos actuales del cambio climático.
El objetivo común es reducir los cierres operativos, mantener la eficiencia logística y proteger la infraestructura portuaria ante fenómenos naturales extremos.
Marejadas: una amenaza en aumento
Las marejadas son el tercer desastre natural más dañino en Chile, después de terremotos y tsunamis. Según Patricio Winckler, académico de la Universidad de Valparaíso e investigador de CIGIDEN (Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres), su frecuencia e intensidad han aumentado en las últimas décadas.
Entre 1980 y 2015 se identificó una clara tendencia al alza. «Esta evolución está relacionada con el cambio climático. Se trata de una tendencia sostenida en un periodo de 35 años», explica Winckler.
Sus proyecciones indican que las marejadas seguirán aumentando, aunque podrían estabilizarse hacia fines del siglo XXI. Aun así, el aumento del nivel del mar seguirá provocando daños en la infraestructura portuaria, elevando los costos de mantenimiento y reparación.
Infraestructura resiliente para una logística sostenible
En Chile, las marejadas suelen concentrarse en invierno, pero ya no sorprende su presencia en cualquier estación. El ingeniero José Aldunate, jefe de construcción del Puerto de San Antonio, lo resume así: «Hoy, Poseidón es el único que nos puede decir cuántas marejadas habrá. Nosotros no».
Por ello, los puertos chilenos invierten en infraestructura resiliente. El fortalecimiento de sus rompeolas se vuelve una prioridad estratégica para la continuidad del comercio exterior y el desarrollo logístico del país.
cambio climático comercio exterior infraestructura portuaria logística marejadas puerto San Antonio supply chain transporte marítimo 0






