Rutas logísticas globales son las nuevas herramientas de presión política
mayo 25, 2026
Escrito por: Admin L360
La cadena de suministro se consolida como un instrumento estratégico ante la evolución de mecanismos basados antes en sanciones y bloqueos económicos.

La cadena de suministro global se ha consolidado en la actualidad como un instrumento estratégico de presión y poder, marcando una evolución en los mecanismos de coacción de los Estados, que anteriormente recurrían de forma principal a las sanciones económicas, los bloqueos comerciales o las medidas financieras para debilitar a sus adversarios.
Esta transición hacia la instrumentalización de las rutas logísticas como nuevos ejes de presión política, militar y económica fue analizada durante una jornada de geopolítica y transporte marítimo organizada por la Universidad Europea de Valencia, donde se expuso cómo la creciente dependencia del comercio internacional respecto a determinados corredores y puntos de estrangulamiento (choke points) ha transformado a estas infraestructuras en objetivos vulnerables y centrales para la disputa entre potencias.
En el encuentro, la investigadora principal de Estados Unidos y relaciones transatlánticas del Real Instituto Elcano, Carlota García Encina, ha destacado de forma explícita esta realidad al señalar que “los choke point son utilizados como herramientas coercitivas”. Según se detalló en la instancia, dominar estos nodos clave de la cadena de suministro permite a las naciones contar con una plataforma de influencia de primer nivel en un escenario mundial caracterizado por la fragmentación y la competencia.
Respecto a este fenómeno, el coronel delegado de Defensa de la Comunidad Valenciana, Ángel José Adán García, ha explicado que “al mundo lo mueve la economía y en un mundo tan globalizado es evidente que la búsqueda de materias primas y el transporte de mercancías es la base, por lo que es probable que, a partir de ahora cuando haya grandes conflictos o conflictos de mayor magnitud entre países se den en los choke point”.
Esta vulnerabilidad se hace patente en pasos estratégicos como el mar Rojo, el canal de Suez, el estrecho de Ormuz o el canal de Panamá, donde amenazas, interrupciones o ataques a buques mercantes demuestran que la logística ya no opera únicamente como un soporte económico.
Acciones estratégicas y contramedidas de las potencias
El uso de estas redes como herramientas de presión ha generado respuestas prioritarias por parte de las principales potencias globales, las cuales han adaptado sus políticas de seguridad para protegerse o posicionarse en este nuevo paradigma:
- La estrategia de Estados Unidos: Washington ha reconfigurado su postura oficial, integrando la cadena de suministro en su planificación de defensa. “La estrategia de Seguridad Nacional de EEUU reconoce que el orden mundial está en competencia y tanto el comercio como el transporte son parte de su seguridad y de la competencia estratégica”, ha apuntado Carlota García Encina. La investigadora manifestó que la base de esta visión es que el comercio ya no es neutral, pues “EEUU sostiene que las cadenas de suministro las pueden usar rivales estratégicos para generar vulnerabilidades, por lo que se insiste en proteger puertos, minerales críticos, rutas marítimas, infraestructuras logísticas y los chekpoints. EEUU antes veía el comercio como un motor de globalización, ahora es parte de la competición geopolítica y es clave para la rivalidad entre potencias”.
- El despliegue de China: Desde el año 2013, Pekín ha implementado medidas activas debido a su posición geográfica y comercial. “China está rodeada de islas que no son sus aliados y China es un país que depende del transporte marítimo, por lo que se ha dedicado a construir bases militares en atolones que están en disputa o cerca de otros países no aliados como Taiwán. En esos atolones, ha construido aeropuertos y lanzaderas de misiles, esto es clave porque es un intento de proteger las líneas de transporte de mercancías marítimas”, ha pormenorizado el coronel Ángel José Adán García.
El Canal de Panamá y las presiones diplomáticas
Un reflejo directo de cómo el control de nodos logísticos responde a criterios geopolíticos y no solo comerciales se constató en el canal de Panamá, una vía por donde transita cerca del 5% del comercio marítimo mundial y aproximadamente el 40% del tráfico de contenedores con origen o destino en Estados Unidos.
Según citó el coronel Adán García, la gestión de los puertos y las infraestructuras vinculadas a este enclave generó tensiones internacionales a raíz del creciente peso de firmas de origen chino en el área. Esta situación despertó la preocupación de Estados Unidos respecto a la influencia de la nación asiática en un punto estratégico para la seguridad internacional, lo que desencadenó presiones políticas y diplomáticas desde Washington.
Este escenario coincidió con modificaciones en la administración portuaria de ciertos activos ligados al canal, los cuales pasaron a ser operados por compañías europeas como Maersk y MSC. “Este episodio evidencia cómo el control de rutas marítimas, puertos y nodos logísticos ya no responde únicamente a criterios comerciales, sino también estratégicos y geopolíticos”, ha añadido el uniformado.
Desafíos al derecho internacional en el estrecho de Ormuz
La instrumentalización coercitiva tiene otro punto crítico en el estrecho de Ormuz, un corredor por donde circula cerca del 20% de la energía global, incluyendo el gas natural licuado (GNL) y el petróleo, junto a otros productos estratégicos. Las amenazas ejercidas por Irán sobre la navegación en este punto exponen las dificultades del sistema internacional, el cual depende de reglas comunes que pierden efectividad cuando un actor con capacidad de presión controla un paso imprescindible.
El director jurídico de Tiba, José Zaragosí, ha precisado que el derecho marítimo internacional y la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) respaldan la soberanía de los Estados costeros sobre sus aguas territoriales, pero de ninguna manera amparan la paralización o el bloqueo de pasos esenciales para el comercio internacional.
“Los países tienen soberanía sobre sus aguas territoriales, pero los buques pasan por aguas de dominio internacional y existe el derecho de tránsito, no se puede bloquear una zona estratégica como es Ormuz, eso está recogido en el UNCLOS pero el porblema es que no todos los Estados reconocen esta norma ni la cumplen”, ha manifestado Zaragosí.
El especialista legal advirtió que iniciativas como las restricciones al tránsito o el cobro de peajes son mecanismos donde se utiliza la ubicación geográfica como presión política y económica.
“El tema de un arancel para atravesar el estrecho se fundamenta como ayuda para reconstruir el país como consecuencia de los ataques de EEUU e Israel. La UNCLOS no lo permite, sólo puedes cobrar si se presta un servicio, aunque Irán lo enmascara diciendo que el servicio es no pasar por las supuestas minas que cubren parte del Estrecho”, detalló el abogado.
La debilidad europea ante el nuevo orden de fuerza
Este entorno de concentración y dependencia de ciertos enclaves deja en evidencia que las cadenas de suministro son de forma simultánea una fortaleza y una fragilidad para la estabilidad mundial.
“Otros sistemas políticos, otras potencias, empiezan a revelarse y empezamos a darnos cuenta de que el mercado mundial y, especialmente el europeo, es muy dependiente de países que no son estables y que dominan la producción de una serie de materias. Tenemos un serio problema de vulnerabilidad de rutas marítimas, dependemos del canal de Suez y el Mar Rojo, del canal de Panamá y del estrecho de Ormuz y de Malaca. Estos son los cuatro puntos más débiles del mundo y pueden bloquear el 70% del comercio mundial. Somos vulnerables y débiles”, ha alertado la chatering manager de Erhardt Eco Marítima, Laura Bladialauneta.
Frente a esta dependencia de las rutas globales, el interventor militar y doctor en investigación y desarrollo, Jesús de Salvador y Cerdán, ha explicado que las naciones están “condenadas” debido a la especialización de cada mercado y la necesidad de materias primas ajenas, lo que genera una atadura inevitable al comercio internacional y eleva la relevancia de los choke points y de quienes poseen la capacidad de presionar a través de ellos. De Salvador y Cerdán puntualiza que el antiguo orden cimentado en las Naciones Unidas y el derecho internacional ha cambiado, dando paso a «la paz a través de la fuerza».
En este contexto de amenazas y presiones coercitivas que ha encontrado a Europa con escasas herramientas, Carlota García Encina ha señalado que “Europa se convierte en un herbívoro en un mundo de carnívoros cuando Europa tiene cartas con las que jugar. Por ejemplo, EEUU no puede proyectar sus fuerzas en Oriente Medio sin Europa”. Ante el nuevo orden mundial, la investigadora del Real Instituto Elcano ha concluido manifestando que “hay que saber jugar nuestras cartas”.
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