Automatización y talento redefinen la operación de los centros de distribución

septiembre 14, 2026

Escrito por: Admin L360

La tecnología cambia tareas y perfiles en los centros de distribución, mientras la capacitación y gestión del cambio ganan peso estratégico.

La automatización de los centros de distribución en Chile ha dejado de ser una simple tendencia para convertirse en una decisión estratégica. El crecimiento del e-commerce, la escasez de personal operativo y las exigencias de velocidad aceleran esta transformación.

Marco José Pérez Sevilla, profesional independiente en Operaciones y Supply Chain, explica que la primera variable radica en el costo y la escasez de mano de obra. «Encontrar y retener personal para turnos de picking, carga y despacho se ha vuelto cada vez más difícil, y eso presiona los costos de operación de una forma que hace cinco años no veíamos», sostiene.

A esto se suma la expectativa de despacho rápido y trazabilidad total del cliente. Además, la tecnología finalmente maduró y se volvió accesible, permitiendo que un sistema WMS o un AMR presenten casos de negocio pagaderos en plazos de 18 a 24 meses.

Por su parte, Christian Federico Trepte Farías, Consultor en retail y supply chain, enfatiza que la logística ya no es un área de apoyo. «Las empresas que no entienden esto están destinadas a desaparecer y es por eso la prioridad en acelerar la transformación hacia una logística de vanguardia, cercana a las necesidades y exigencias del cliente, que son cada vez mayores», señala.

A los factores aceleradores se suman la reducción de la jornada laboral y el costo del metro cuadrado en zonas urbanas. Esta restricción inmobiliaria obliga a las empresas a densificar sus almacenes y aprovechar la altura disponible en las instalaciones.

La automatización está cambiando el trabajo dentro del centro de distribución

La incorporación de tecnologías avanzadas modifica la forma en que las personas desarrollan sus funciones dentro de los almacenes. Trepte Farías destaca que la operación logística impacta directamente en el EBITDA de las compañías. «Esto obliga a buscar la eficiencia y mejora continua en forma permanente, implementando tanto automatización como optimización de procesos a través de herramientas como Lean», sostiene.

En la práctica, los robots móviles autónomos (AMR) liberan a los equipos del traslado de cargas pesadas. A su vez, la visión artificial valida en línea el proceso, reduciendo drásticamente los errores en las etapas de picking y despacho.

Desde una experiencia práctica, Pérez Sevilla relata la implementación de un WMS en un operador logístico. «Mejoramos la precisión de pedidos en más de 25 puntos porcentuales y redujimos el tiempo de despacho en más de 70%», afirma.

El experto destaca que el verdadero cambio estuvo en la forma de trabajar del equipo al anticipar cuellos de botella con datos en tiempo real. Esto permite mover al supervisor desde un rol correctivo hacia uno predictivo.

Por su parte, Trepte Farías resalta la importancia de la capa de orquestación que decide qué hace cada recurso disponible. «Con eso cambia también el rol del supervisor, que pasa de dirigir personas a gestionar excepciones y disponibilidad de equipos, con indicadores claros y en tiempo real, operando con menos errores y mejor respuesta a las necesidades del cliente», resalta.

El nuevo centro de distribución necesita nuevas capacidades

Si la tecnología modifica las tareas cotidianas, también cambia el tipo de capacidades que requiere la operación. Para Pérez Sevilla, el desafío número uno es la gestión del cambio organizacional. «La resistencia no nace de mala voluntad, nace de incertidumbre y falta de involucramiento temprano», apunta, identificando además la brecha de capacidades en las jefaturas.

Trepte Farías coincide plenamente en que el factor humano mantiene un papel determinante en cualquier proceso de transformación dentro de la industria.

«No hay que olvidar tampoco que, si bien la tecnología es importante, el factor humano sigue siendo fundamental y determinante, por lo que todo proyecto de transformación debe ir acompañado de capacitación permanente y desarrollo de las potencialidades y crecimiento de las personas de la organización. De hecho, la automatización no elimina la escasez de talento: la desplaza. Se necesitan menos manos para mover carga y más perfiles de mantenimiento, controles y análisis de datos, que hoy son más difíciles de encontrar y retener en el mercado chileno», aclara.

La transformación modifica el lugar que ocupan las personas dentro de la operación. El supervisor pasa a gestionar excepciones y el operador se enfoca en el control de calidad, requiriendo perfiles analíticos capaces de interpretar datos.

Automatizar también exige transformar la organización

La necesidad de combinar automatización y nuevas capacidades no se presenta con la misma intensidad en todas las industrias. 

En cuanto a los sectores industriales que lideran este proceso en el país, Perez Sevilla señala que el retail y el consumo masivo van a la cabeza, sobre todo por la presión omnicanal.

Muy cerca viene el sector farmacéutico y salud, donde la trazabilidad no es un lujo sino una exigencia regulatoria. Así, la automatización es casi obligatoria. Automotriz y repuestos también está avanzando fuerte, empujado por la necesidad de manejar catálogos enormes de SKU con alta precisión. 

«Lo que tienen en común estos sectores es que combinan alto volumen con baja tolerancia al error, y ahí es donde la automatización deja de ser “nice to have” y pasa a ser condición de sobrevivencia competitiva», refiere. 

Por su parte, Trepte Farías complementa que el retail lidera claramente por volumen, presión omnicanal y exigencia de servicio. 

Detrás vienen los operadores logísticos 3PL, que son quienes mejor amortizan la inversión al distribuirla entre varios clientes. También la industria farmacéutica y de salud, empujada por la trazabilidad regulada, y alimentos y bebidas, donde la

Los sectores donde la presión es mayor

La necesidad de combinar automatización y nuevas capacidades no se presenta con la misma intensidad en todas las industrias. 

En cuanto a los sectores industriales que lideran este proceso en el país, Perez Sevilla señala que el retail y el consumo masivo van a la cabeza, sobre todo por la presión omnicanal.

Muy cerca viene el sector farmacéutico y salud, donde la trazabilidad no es un lujo sino una exigencia regulatoria. Así, la automatización es casi obligatoria. Automotriz y repuestos también está avanzando fuerte, empujado por la necesidad de manejar catálogos enormes de SKU con alta precisión. 

«Lo que tienen en común estos sectores es que combinan alto volumen con baja tolerancia al error, y ahí es donde la automatización deja de ser “nice to have” y pasa a ser condición de sobrevivencia competitiva», refiere. 

Por su parte, Trepte Farías complementa que el retail lidera claramente por volumen, presión omnicanal y exigencia de servicio. 

Detrás vienen los operadores logísticos 3PL, que son quienes mejor amortizan la inversión al distribuirla entre varios clientes. También la industria farmacéutica y de salud, empujada por la trazabilidad regulada, y alimentos y bebidas, donde la cadena de frío hace que cada minuto de manipulación tenga un costo directo. 

De la automatización a la capacidad de respuesta

El valor de combinar tecnología, procesos y talento se refleja en la capacidad de respuesta de los centros de distribución. La automatización entrega a la cadena de abastecimiento algo que el modelo manual no puede ofrecer: consistencia a escala. A diferencia de un proceso manual, variable según la carga o fatiga del personal, la tecnología sostiene el estándar operativo de forma independiente del volumen.

Pérez Sevilla destaca que la automatización cambia la conversación empresarial, pasando de evaluar «cuánto cuesta operar» a determinar «cuánta capacidad de respuesta hay disponible». Esta elasticidad permite absorber aumentos drásticos de demanda en temporadas altas sin que la operación colapse, siendo clave para cumplir entregas en 24 horas con trazabilidad completa.

En la misma línea, Trepte Farías define la automatización como un pilar de competitividad que mejora el servicio mediante cuatro vías concretas: densificación del almacenamiento para reducir costos de suelo, extensión de horarios de corte para acelerar despachos, exactitud de inventario sobre el 99% para respaldar la promesa omnicanal y capacidad de absorber picos de demanda como CyberDay sin depender de personal temporal. La tecnología se consolida así como el motor de una logística ágil y confiable.

El centro de distribución del futuro será adaptable

El centro de distribución del futuro en Chile se definirá menos por la cantidad de tecnología instalada y más por su capacidad de adaptación. Ante cambios rápidos en volumen y demanda, el diseño ganador apostará por layouts flexibles, automatización modular y equipos entrenados para operar en entornos cambiantes.

En este escenario, la inteligencia artificial y el análisis de datos pasarán de ser complementos a convertirse en el sistema neurálgico de la operación. Pérez Sevilla explica que el siguiente paso natural de los sistemas es recomendar acciones antes de que ocurran los problemas, permitiendo redistribuir dotación, anticipar picos de demanda o priorizar rutas de picking en tiempo real. Así, el futuro apunta a un almacén que se ajusta de forma autónoma con personas capacitadas para dirigir esa inteligencia.

Por su parte, Trepte Farías enfatiza que las operaciones deben mantenerse cercanas a la exigencia del cliente mediante innovación, eficiencia y una sostenibilidad medible, apoyada en electromovilidad y optimización energética. 

Asimismo, identifica tres capacidades clave que marcarán la diferencia: el gemelo digital para simular diseños operativos antes de invertir, el mantenimiento predictivo como KPI de servicio y los modelos de robots como servicio (RaaS), los cuales convierten gastos de capital en costos variables para democratizar la automatización en empresas medianas.

La analítica avanzada permite evolucionar desde los reportes históricos hacia decisiones proactivas en tiempo real sobre inventario y capacidad, siendo la base sobre la que la tecnología aporta valor real a la logística.

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