Megaproyectos y nueva infraestructura: El futuro logístico
septiembre 14, 2026
Escrito por: Admin L360
Puerto Exterior, corredores bioceánicos, ferrocarril y centros logísticos cambiarán la capacidad y conectividad del sistema.

Chile atraviesa una etapa decisiva de transformación en su infraestructura logística. Proyectos estratégicos como el Puerto Exterior de San Antonio, los corredores bioceánicos, las nuevas inversiones en conectividad terrestre, la expansión ferroviaria y el desarrollo del hidrógeno verde configuran un escenario sin precedentes para el país.
Este despliegue de obras busca potenciar la capacidad de transporte, reducir tiempos de tránsito y optimizar la conexión entre puertos, carreteras, ferrocarriles, centros logísticos y zonas productivas. El objetivo es consolidar a Chile como un hub logístico estratégico en Sudamérica.
Infraestructura de gran envergadura y conectividad
La nueva generación de infraestructura logística será determinante para fortalecer la competitividad del comercio exterior durante la próxima década, según Alexis Gastón Guajardo Aliaga, Gerente de Logística en Consultora Alto Impacto Logístico Consulting y Docente de Ingeniería Logística.
Proyectos como el Puerto Exterior de San Antonio y los corredores bioceánicos aumentarán la capacidad del movimiento de carga, permitiendo una mejor integración internacional. Guajardo recalca que la competitividad vendrá dada por la magnitud de las inversiones, la eficiencia operacional y la sostenibilidad.
En la misma linea, Guillermo Manuel Porras Quiroz, Gerente de Operaciones en Silk Perfumes S.A., señala que esta transformación será un factor decisivo, debido a que “una infraestructura moderna permite mover carga de forma más rápida, segura y eficiente”. Agrega que el país debe aprovechar su posición estratégica y mejorar la conexión multimodal.
Proyectos como el Puerto Exterior pueden reducir costos y mejorar tiempos de respuesta si van acompañados de tecnología y planificación. “No se trata solo de mover más carga, sino de hacer de Chile un país más competitivo y conectado con el mundo”, apunta.
Integración tecnológica, automatización y nuevos modelos operativos
Guajardo Aliaga advierte que la infraestructura física no será suficiente por lo que el verdadero diferencial estará en complementar estas inversiones con mayores niveles de automatización, digitalización e inteligencia artificial.
Según el experto, estas tecnologías permitirán optimizar la toma de decisiones y reducir costos operacionales. “Serán la automatización, la digitalización y la excelencia operacional las que marcarán la diferencia competitiva en la logística chilena del futuro”, asegura.
Porras Quiroz reflexiona sobre la evolución de la actividad y destaca que hoy es posible anticipar la demanda, optimizar rutas y monitorear flotas en tiempo real. Sostiene que la logística del futuro debe integrar infraestructura, tecnología y personas, evitando automatizar ineficiencias.
Asimismo, enfatiza en la importancia de mantener procesos simples, flexibles y medibles dentro de la cadena de suministro. Recalca que “la flexibilidad operativa, la capacidad de anticipar disrupciones y la optimización continua de los procesos serán factores críticos para mantener la competitividad”.
Expansión ferroviaria, centros logísticos e hidrógeno verde
Iniciativas como la expansión ferroviaria, los nuevos centros logísticos y el desarrollo del hidrógeno verde tienen el potencial de generar un cambio estructural. Guajardo Aliaga detalla que el ferrocarril diversificará el transporte, reducirá la congestión vial y disminuirá la huella de carbono.
Por otro lado, los centros logísticos estratégicos optimizarán tiempos de tránsito y coordinación entre actores. Asimismo, el desarrollo del hidrógeno verde permitirá acelerar la transición hacia operaciones logísticas más sostenibles alineadas con exigencias globales.
Sobre el transporte terrestre, Porras Quiroz señala que uno de los grandes desafíos está en equilibrar el transporte por carretera con un mayor desarrollo ferroviario. Explica que la carretera ha soportado gran parte del movimiento de mercancías generando externalidades que deben abordarse.
El ejecutivo argumenta que en países desarrollados el tren mueve enormes volúmenes descongestionando carreteras. Por ello, propone avanzar hacia una logística intermodal donde camión y ferrocarril no compitan, sino que se complementen para mover carga con menor impacto ambiental.
Gobernanza, coordinación y desafíos en la cadena
El éxito de estas obras dependerá de articular una visión compartida entre el sector público y privado. Guajardo Aliaga advierte que el principal desafío será avanzar hacia una mayor integración de los sistemas logísticos, reduciendo brechas de coordinación mediante una planificación de largo plazo.
Por su parte, Porras Quiroz identifica que el reto central está en mejorar la coordinación entre Aduanas, PDI, puertos, transportistas y operadores logísticos, especialmente en la revisión de contenedores.
Para evitar congestiones y tiempos de espera de los camiones, propone avanzar hacia sistemas digitales e interoperables con trazabilidad de punta a punta. El objetivo final debe ser simple: “menos tiempos muertos, mayor seguridad y una logística más fluida y competitiva para toda la cadena”, subraya.
Posicionamiento regional y perspectivas futuras
Si Chile concreta estos proyectos, tiene la oportunidad de consolidarse como un hub logístico clave. Guajardo Aliaga destaca que la ubicación geográfica, la apertura comercial y la estabilidad institucional otorgan una ventaja competitiva para conectar América Latina con Asia-Pacífico.
Sin embargo, esto requerirá adaptar el ecosistema a estándares más exigentes en digitalización y sostenibilidad. “La competitividad futura estará determinada por la capacidad de integrar puertos, carreteras, ferrocarriles, centros logísticos y plataformas digitales en una red completamente conectada y orientada a la optimización de los flujos de carga”, afirma.
Porras Quiroz concluye que el objetivo de Chile debería ser “alcanzar el podio regional en volumen, eficiencia y conectividad”. Para lograrlo, la tecnología y el análisis de datos serán fundamentales.
Estas herramientas permitirán dar el salto definitivo “desde una logística principalmente reactiva hacia un ecosistema integrado, inteligente y competitivo con los países más desarrollados”.






