Cámara Minera pide analizar complejidad de nodos y criticidad de rutas
mayo 16, 2026
Escrito por: Admin L360
El director de la Cámara Minera de Chile recomendó fortalecer las estrategias de gestión de riesgo ante la fragilidad de las cadenas globales por la crisis en Ormuz.

La vulnerabilidad actual del comercio global frente a conflictos armados, pandemias o accidentes disruptivos exige que las empresas fortalezcan de manera urgente sus estrategias de gestión de riesgo y resiliencia logística. Así lo planteó Alejandro Gorayeb, ingeniero comercial, doctor en Ciencias Logísticas y Supply Chain Management y director de la Cámara Minera de Chile, en un contexto donde los efectos de la crisis en el Estrecho de Ormuz ya presionan los costos logísticos globales y afectan de forma directa a sectores productivos locales como la minería chilena, el transporte y la agricultura.
Para mitigar estas disrupciones, el especialista enfatizó que las compañías dependientes de materias primas e insumos deben rediseñar sus operaciones reduciendo la concentración geográfica de sus proveedores y diversificando sus rutas críticas. De acuerdo con las recomendaciones de la Cámara Minera de Chile, las empresas necesitan incorporar capacidades de evaluación de riesgos, alerta temprana y contingencia mediante procesos flexibles que permitan una toma rápida de decisiones frente a la inestabilidad de los mercados.
El análisis de nodos y puntos estratégicos
Desde la perspectiva de la ingeniería logística, el fortalecimiento corporativo requiere analizar técnicamente factores específicos como la densidad de las fuentes de aprovisionamiento, la complejidad de los nodos logísticos y la criticidad de determinados puntos geográficos estratégicos. Gorayeb precisó que corredores globales clave como el Canal de Panamá, el Canal de Suez y el propio Estrecho de Ormuz representan actualmente puntos de alta vulnerabilidad para el intercambio comercial internacional. “Hay que tener en consideración diversos puntos geográficos que permitan alternar un punto crítico”, indicó el director de la institución.
La urgencia de diversificar los flujos de abastecimiento responde a que las empresas vinculadas a estas rutas críticas enfrentan una marcada “incertidumbre de abastecimiento”. Este problema impacta especialmente la disponibilidad de productos asociados a petroquímicos, fertilizantes y metales, elementos esenciales para la continuidad de las industrias locales.
Efectos inmediatos de la crisis en las cadenas de suministro
La necesidad de reestructurar la gestión del riesgo empresarial se evidencia en el impacto inmediato que genera la situación en el Estrecho de Ormuz, una vía por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado. Gorayeb explicó que el cierre de este paso provoca una alteración energética internacional y un alza en la cotización del crudo en bolsa. Aunque Chile no importa hidrocarburos directamente desde Medio Oriente, “el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz produce un efecto global que impacta las economías locales por el alza del valor del petróleo y su cotización en bolsa”, destacó, tras recordar que el país “depende totalmente de la importación de petróleo”.
Este incremento en el valor del crudo, que según advierte el especialista «puede durar varios meses», introduce una «potente presión alcista en los costos» de las cadenas de suministro chilenas. Si la producción y distribución internacional de crudo no logra estabilizarse a corto plazo, la evolución logística de la crisis amenaza con desencadenar problemas de desabastecimiento y rupturas de stock a mediano plazo a través de cuatro fases sucesivas:
- Aparición de señales de interrupción en los flujos.
- Manifestación de los efectos directos dentro de la cadena.
- Consumo total de los inventarios existentes y de los niveles de seguridad.
- Activación de una “fase dominó”, donde las consecuencias negativas se expanden de forma generalizada por toda la red de suministro.
Coordinación pública y lecciones institucionales
Finalmente, el análisis de la Cámara Minera de Chile proyecta que la resiliencia corporativa debe complementarse con acciones a nivel público. Gorayeb destacó la importancia de avanzar en una coordinación estrecha entre el Estado y el sector privado para asegurar de manera conjunta el abastecimiento de productos críticos, robustecer las rutas comerciales vigentes y diversificar la matriz energética nacional.
El director concluyó haciendo un llamado a capitalizar las crisis previas para estructurar protocolos de acción inmediatos frente a la inestabilidad global: “Considero que la lección debería haberse aprendido. Esto es tener una carta de acción de cómo proceder en casos como estos, que nos permitan mantener las diversas actividades con el menor nivel de afectación posible”.
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