Disrupciones en Ormuz disparan demanda y tiempos de espera en Canal de Panamá

mayo 21, 2026

Escrito por: Admin L360

La crisis energética altera el tráfico mundial, elevando en un 50% los tiempos de espera en Panamá, que alcanzan ahora una media de 47 horas.

La operatividad del Canal de Panamá se encuentra actualmente al borde de su límite técnico, registrando una media diaria de 38 tránsitos. Esta cifra sitúa a la vía cerca de su capacidad máxima, la cual se sitúa en un rango de entre 36 y 40 buques al día. Este escenario de alta exigencia, impulsado principalmente por el sector de los petroleros, refleja un incremento interanual del 8% en lo que va de año, tendencia que se ha acentuado notablemente en las últimas cinco semanas con una subida del 16% interanual.

Dicho repunte en la demanda se debe al crecimiento de las exportaciones energéticas de Estados Unidos hacia el Pacífico. La situación tiene su origen en la guerra con Irán y la posterior reducción de los tránsitos a través del estrecho de Ormuz, lo cual ha alterado los envíos desde el Golfo Pérsico, presionando el suministro energético mundial y elevando los precios de las materias primas. Ante este contexto, la demanda de espacios (slots) en la vía panameña por parte de las exportaciones estadounidenses hacia Asia y la costa oeste americana ha experimentado una fuerte alza.

Gestión de tránsitos y tiempos de espera

La dinámica de asignación de espacios se ha visto afectada por este aumento en la solicitud de pasos. Mientras que los portacontenedores, que junto a los buques de GLP, petroleros y graneleros componen el 77% de los tránsitos, operan con horarios fijos que permiten reservas anticipadas, los graneleros y petroleros dependen habitualmente de las pujas por slots cerca de la fecha de viaje. Esta presión por los cupos disponibles ha inflado los precios de las subastas de última hora y ha elevado los tiempos de espera promedio en un 50%, alcanzando ahora las 47 horas.

Desafíos operativos y factores de riesgo

Frente a la escalada en los costes y demoras dentro del Canal, los operadores marítimos han comenzado a valorar rutas alternativas como el cabo de Buena Esperanza o el cabo de Hornos. Aunque estos trayectos requieren navegar distancias más extensas, incrementando el consumo de combustible, ofrecen como contrapartida un ahorro en las tarifas de la vía y una mayor flexibilidad logística.

Las proyecciones indican que la congestión y los tiempos de espera podrían prolongarse a corto plazo y aumentar a medio plazo, siempre que se mantengan las disrupciones en Ormuz y la solidez de las exportaciones energéticas de Estados Unidos. A este panorama se suman dos factores operativos críticos:

  • Mantenimiento programado: La Autoridad del Canal de Panamá ha dispuesto la ejecución de trabajos en las esclusas Panamax del 9 al 17 de junio. En dicho periodo, la disponibilidad se reducirá en diez slots diarios respecto a la cifra habitual.
  • Factor meteorológico: La posible formación del fenómeno de «El Niño» entre mayo y julio representa un riesgo para la continuidad de los tránsitos. Este fenómeno suele conllevar una disminución de las precipitaciones en la región, lo que podría reducir los niveles de agua en el lago Gatún, la principal reserva hídrica del Canal.

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