La otra cara de la descarbonización: Electrificación y agua desalada disparará la demanda eléctrica de la minería

octubre 2, 2026

Escrito por: Felipe

La sustitución del diésel por flotas de extracción cero emisiones y el masivo bombeo de agua de mar a la cordillera aceleran la transición verde del sector, pero imponen un desafío inédito sobre la infraestructura y la red eléctrica.

mineria

La industria minera atraviesa una profunda transformación hacia la sostenibilidad, pero el camino verde oculta un complejo desafío operativo: para dejar de emitir carbono y proteger los recursos hídricos continentales, los yacimientos deberán consumir sustancialmente más energía eléctrica que en toda su historia.

Esta es la advertencia central formulada por la firma tecnológica ABB en Chile, que puso de relieve cómo la confluencia de la electromovilidad pesada y el uso intensivo de agua desalinizada tensionará la capacidad de las redes eléctricas y la infraestructura energética de las operaciones mineras.

La alerta de la compañía coincide con el diagnóstico de entidades sectoriales como la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que proyecta un crecimiento constante en la demanda de energía del sector cuprífero durante los próximos años, impulsado no solo por la producción, sino por el cambio estructural en la forma en que las faenas operan día a día.

Dos motores para un mismo incremento

El incremento en los requerimientos energéticos responde a dos procesos tecnológicos que avanzan en paralelo a ritmo acelerado dentro de la industria:

1. El reemplazo del diésel en el transporte pesado

Los camiones de extracción (CAEX), responsables de gran parte de las emisiones directas de gases de efecto invernadero en las minas a rajo abierto, están comenzando a ser reemplazados por alternativas eléctricas a batería (BEV) y sistemas asistidos por catenaria (trolley assist).

Si bien este recambio elimina el consumo de combustible fósil en faena, traslada toda esa carga a la red eléctrica. Alimentar o recargar en tiempos competitivos flotas compuestas por decenas de camiones de alto tonelaje requiere picos de potencia de varios megavatios (MW), lo que obliga a rediseñar las subestaciones y reforzar las líneas de transmisión internas.

2. El bombeo de agua desalada a alta cordillera

Frente a la escasez hídrica y las restricciones para extraer agua de cuencas o acuíferos continentales, la desalinización por ósmosis inversa se ha consolidado como la principal solución. Sin embargo, el mayor gasto de energía no está en el proceso de desalado en la costa, sino en la impulsión del recurso.

Llevar miles de litros de agua por segundo desde el nivel del mar hasta faenas ubicadas sobre los 3.000 metros de altitud exige estaciones de bombeo de alta presión operando de forma continua. Este esfuerzo electromecánico representa habitualmente entre el 80% y el 90% del consumo energético del ciclo hídrico en la minería de alta montaña, transformándose en una demanda eléctrica de base constante e ininterrumpida.

El factor multiplicador de la geología

A esta ecuación tecnológica se suma una realidad operativa inescapable: la caída progresiva en las leyes del mineral. Al bajar la concentración del metal en la roca, las mineras deben extraer, trasladar y moler un volumen considerablemente mayor de material para mantener sus niveles de producción.

Mayor tonelaje de roca implica mayor conminución (chancado y molienda) —que de por sí es el proceso de mayor consumo eléctrico en una planta concentradora—, sumado a más viajes de camiones electrificados y mayor volumen de agua desalada para el procesamiento.

Redes inteligentes y almacenamiento: El nuevo estándar

Desde ABB señalan que el desafío no es únicamente asegurar la generación de energía limpia mediante contratos con fuentes eólicas y solares, sino garantizar la estabilidad y capacidad de la red local que distribuye esa energía dentro del yacimiento.

Para gestionar este nuevo escenario, expertos del sector concuerdan en que la minería deberá acelerar la adopción de:

  • Sistemas de almacenamiento de energía por baterías (BESS): Esenciales para mitigar los picos de demanda generados por la recarga de flotas y estabilizar la red ante la variabilidad de las energías renovables.
  • Gestión digital de la demanda: Plataformas de software capaces de coordinar en tiempo real los turnos de carga de vehículos con los ciclos de mayor disponibilidad energética.
  • Infraestructura de transmisión reforzada: Rediseño de subestaciones y redes internas para soportar mayores potencias sin comprometer la continuidad operacional.

La descarbonización de la minería ha dejado de ser un debate sobre intenciones ambientales para convertirse en un desafío de ingeniería eléctrica de gran escala. La capacidad del sector para adaptar su infraestructura energética determinará no solo su sostenibilidad, sino también la viabilidad económica de sus operaciones en los años venideros.

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