La sostenibilidad transforma la logística en un factor estratégico
diciembre 16, 2025
Escrito por: Admin L360
Cumplir criterios ESG y normativas ambientales convierte la logística en ventaja competitiva, optimizando procesos y reduciendo costos operativos.

La sostenibilidad en logística ha dejado de ser un requisito legal para convertirse en un factor estratégico que potencia la eficiencia, la innovación y la competitividad. La Ley REP, junto con los criterios ESG, obliga a las empresas a repensar su cadena de suministro, integrando la eficiencia operativa con la responsabilidad ambiental. Este cambio no responde solo a regulaciones, sino también a las crecientes exigencias de clientes, inversionistas y mercados internacionales, que valoran cada vez más la transparencia y el desempeño sostenible.
La normativa ha impulsado a las compañías a revisar sus procesos logísticos desde una mirada integral, identificando oportunidades de reducción de costos y optimización de recursos, y transformando obligaciones legales en ventajas competitivas.
«La regulación ambiental impulsa a las empresas a revisar y optimizar todos sus procesos logísticos, generando mayor eficiencia y facilitando la reducción de costos operativos en el mediano plazo», explica Manuel Castillo, subgerente de Operaciones de Neuvol.
Anticiparse a la normativa permite, además, generar ventajas reputacionales y abrir nuevos mercados. La implementación de modelos logísticos circulares y la trazabilidad se convierten en herramientas estratégicas para reducir riesgos regulatorios y fortalecer la imagen corporativa.
«Las empresas que se anticipan y diseñan modelos logísticos circulares logran mitigar riesgos regulatorios asociados a estas implementaciones, dado que cuentan con costos operativos más predecibles y obtienen ventajas reputacionales y comerciales frente a clientes y reguladores», agrega Castillo.
Cumplir con estas normativas no solo evita sanciones, sino que mejora la transparencia y la resiliencia operativa, permitiendo reducir consumo energético y costos logísticos, además de acceder a certificaciones internacionales.
«Cumplir con la Ley 19.300 y la Ley REP 20.920 no solo evita sanciones, sino que mejora la reputación corporativa, fomenta la innovación tecnológica —por ejemplo, trazabilidad de residuos y monitoreo de emisiones— y permite acceder a mercados internacionales que exigen certificaciones ambientales como ISO 14001», comenta Hernán Forttes Vial, gerente comercial de Force Consulting – Consultoría Ambiental.

En este contexto, la sostenibilidad deja de ser una carga y se convierte en un catalizador de eficiencia y liderazgo transversal en toda la organización.
«Durante años, las compañías buscaron ser más eficientes para reducir costos; hoy, la sostenibilidad lleva esa eficiencia a otro nivel. Cumplir con normas como la Ley REP o con reportes ESG permite optimizar procesos, reducir desperdicios, mejorar la trazabilidad y fortalecer la reputación frente a clientes y socios internacionales», añade Alexander Villarroel, miembro del Pilar de Sostenibilidad de la Supply Chain Council Chile.
Desafíos culturales y organizacionales
Implementar la normativa ambiental implica desafíos que van más allá de la tecnología y la infraestructura. Uno de los principales obstáculos es la cultura organizacional. La sostenibilidad aún se percibe como responsabilidad exclusiva de ciertas áreas, cuando debería integrarse en toda la compañía.
«Todavía existe la idea de que la sostenibilidad “pertenece” a las áreas ambientales o al Supply Chain, cuando en realidad debe integrarse en toda la organización. Falta conectar la gestión ambiental con las decisiones operativas, comerciales y financieras del día a día», señala Villarroel.
A esto se suma la dificultad de contar con información confiable sobre emisiones, consumo energético o valorización de residuos, lo que complica la gestión y la planificación ambiental.
«Muchas empresas no pueden medir con precisión sus emisiones, su consumo energético o su nivel de valorización de residuos. Y sin datos, no hay gestión», afirma Villarroel.
Los desafíos también se extienden a las cadenas de suministro. La falta de proveedores que cumplan con estándares ESG o de transportistas que operen con tecnologías limpias exige colaboración y coordinación.
Castillo agrega que la infraestructura y la logística regional son claves, especialmente en zonas extremas: «Despliegue territorial y coordinación logística son esenciales para garantizar redes de recolección eficientes, aunque a corto plazo puedan elevar los costos».

Forttes complementa que esta brecha cultural se combina con desafíos normativos y operativos, como la complejidad regulatoria, la falta de trazabilidad ambiental y los costos iniciales de adaptación.
Innovación tecnológica impulsada por la normativa
La regulación ambiental ha generado un fuerte impulso a la innovación tecnológica. La necesidad de medir emisiones, optimizar rutas y gestionar residuos ha llevado a las empresas a incorporar soluciones digitales avanzadas.
«Para cumplir, las empresas deben medir; y para medir, necesitan tecnología. Sistemas como WMS, TMS, IoT, blockchain, inteligencia artificial o gemelos digitales ya no son proyectos de mejora, sino herramientas esenciales», explica Villarroel.
Castillo destaca que la digitalización logística genera beneficios directos en eficiencia y sostenibilidad. Forttes añade que la regulación fomenta la trazabilidad de residuos y la automatización de reportes normativos, reduciendo errores y facilitando el cumplimiento.
«En el camino de cumplir, terminan modernizando su operación completa. La regulación está empujando una transformación que muchas empresas posponían», agrega Villarroel.

Impacto en costos y eficiencia
La inversión inicial para cumplir con la normativa puede elevar los costos logísticos, pero a mediano y largo plazo genera eficiencia y ahorro. La optimización de rutas, la consolidación de cargas y el uso eficiente de recursos reducen consumo de combustible y emisiones.
«A corto plazo, el cumplimiento ambiental puede requerir inversión. Pero a mediano y largo plazo, la eficiencia ambiental es eficiencia económica», sostiene Forttes, destacando la integración de mejora ambiental y eficiencia operacional.
Villarroel subraya que el seguimiento mediante indicadores es clave: «Las empresas que integran KPIs ambientales descubren que la sostenibilidad no es un costo, sino una fuente de ahorro y resiliencia».
Oportunidades de mercado y reputación
Las empresas que lideran en logística sostenible no solo cumplen con la normativa, sino que acceden a nuevos mercados, fortalecen su reputación corporativa y desarrollan nuevos modelos de negocio, como logística inversa y economía circular.
«La reputación será una consecuencia, no un objetivo. Las empresas que lideran con datos, coherencia y propósito marcarán la pauta», afirma Villarroel.
Hacia una logística sostenible integral
El futuro de la logística chilena depende de integrar sostenibilidad y eficiencia operativa en toda la organización. Redes circulares, valorización de residuos y adopción tecnológica permiten transformar la normativa en ventaja competitiva.
Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 95-98: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/
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