Logística farmacéutica: Desafíos y control de la cadena de frío
abril 6, 2026
Escrito por: Admin L360
Expertos del sector hospitalario, farmacéutico y logístico examinan riesgos, regulación, planificación de inventarios y monitoreo tecnológico en la distribución de medicamentos sensibles.

La logística farmacéutica enfrenta una de las operaciones más exigentes dentro de la cadena de suministro sanitaria. El transporte y almacenamiento de medicamentos sensibles a la temperatura requieren mantener condiciones térmicas estrictas desde su origen hasta el momento en que son administrados a los pacientes. Este proceso, conocido como cadena de frío, se ha convertido en un componente crítico para garantizar la estabilidad de los productos, preservar su eficacia terapéutica y asegurar la continuidad de los tratamientos clínicos.
En Chile, el crecimiento de medicamentos biológicos, vacunas y terapias especializadas ha incrementado la complejidad de esta operación logística. A ello se suma la necesidad de cumplir con estándares regulatorios específicos, incorporar tecnologías de monitoreo y asegurar trazabilidad completa durante todo el proceso de distribución.
Especialistas provenientes del ámbito hospitalario, farmacéutico y logístico coinciden en que el control térmico ya no es solo un requisito técnico, sino un factor determinante para la seguridad del paciente y la sostenibilidad del sistema sanitario. Carolina Briso Burgos, Jefa de Logística en Clínica Dávila; Glen Rodríguez Hormazábal, Jefe de Compras en Farmacias Ahumada; y Pamela Schwerter, Gerente General en Grupo Ahona, analizan los desafíos y transformaciones que enfrenta hoy la cadena de frío farmacéutica.
El rol estratégico de la cadena de frío en la logística sanitaria
La cadena de frío farmacéutica comprende el conjunto de procesos destinados a mantener productos sanitarios dentro de rangos térmicos controlados durante todas las etapas de su almacenamiento y transporte. Este sistema asegura que medicamentos, vacunas, biológicos, dispositivos médicos y otros productos sensibles a la temperatura conserven sus propiedades hasta el momento de su administración.
En el entorno hospitalario, el control de temperatura forma parte de los procesos críticos asociados a la seguridad del paciente. Mantener las condiciones térmicas adecuadas permite preservar la estabilidad de los medicamentos y evitar alteraciones que puedan afectar su efectividad clínica.
Carolina Briso Burgos explica que este control es fundamental para garantizar que los tratamientos mantengan las características necesarias para cumplir su función terapéutica. «La cadena de frío es un componente esencial para asegurar que los medicamentos mantengan su calidad, estabilidad y eficacia terapéutica hasta el momento de su administración. Productos como vacunas, biológicos, insulinas y terapias de alto costo son altamente sensibles a la temperatura, y una desviación puede comprometer directamente su efectividad clínica», sostiene.

Desde esta perspectiva, la gestión de temperatura se integra dentro de los protocolos asistenciales y de seguridad clínica de las instituciones de salud. La continuidad de la cadena de frío evita pérdidas de medicamentos, pero principalmente protege el resultado terapéutico de los tratamientos administrados a los pacientes.
Briso señala que el impacto de una desviación térmica trasciende la operación logística. «Mantener la cadena de frío no solo evita pérdidas económicas o reprocesos, sino que garantiza que cada tratamiento entregue el resultado terapéutico esperado. Para nosotros, no es solo un requisito técnico, sino una responsabilidad ética y asistencial», indica.
Crecimiento de medicamentos sensibles y complejidad operativa
Durante los últimos años, el portafolio farmacéutico que requiere cadena de frío ha crecido de manera sostenida. Medicamentos biológicos, terapias especializadas y vacunas representan una proporción cada vez mayor del mercado farmacéutico, lo que ha incrementado las exigencias logísticas en almacenamiento, transporte y control térmico.
Glen Rodríguez Hormazábal explica que en Chile este tipo de productos se utiliza ampliamente para el tratamiento de enfermedades crónicas y patologías de alta prevalencia. «Cuando hablamos de cadena de frío en Chile hoy, hablamos principalmente de medicamentos biológicos y terapias crónicas de alta rotación que son utilizados para tratar patologías tales como obesidad, insuficiencia renal, prevención de influenza, anticoncepción y diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2», precisa.
Dentro de esta categoría se encuentran productos ampliamente conocidos dentro del mercado farmacéutico y del sistema sanitario. «Productos como Lantus SoloStar, Toujeo, Tresiba, Ozempic, Saxenda, Apidra, vacunas como Influvac Tetra o terapias especializadas como Heptalfa no toleran desviaciones térmicas. Una variación fuera del rango 2°C–8°C puede afectar estabilidad, potencia y, por tanto, el resultado clínico», detalla Rodríguez.
Además de su sensibilidad térmica, estos medicamentos presentan características logísticas que incrementan la complejidad de su gestión. En muchos casos son productos de alta rotación, alto valor económico y elevada sensibilidad térmica, lo que exige mantener un control permanente de inventarios, almacenamiento y distribución.
Rodríguez explica que esta combinación de variables exige una planificación logística extremadamente precisa. «El principal desafío es gestionar crecimiento acelerado sin comprometer control térmico ni capital de trabajo. Estos productos presentan tres características críticas: alta rotación, alto valor y sensibilidad térmica absoluta», menciona.

Gestión operativa en entornos hospitalarios
Dentro de los establecimientos de salud, el manejo de medicamentos refrigerados requiere coordinar múltiples procesos logísticos bajo condiciones controladas. Desde la recepción de productos hasta su entrega en unidades clínicas, cada etapa implica puntos críticos donde se debe mantener la temperatura dentro de rangos establecidos.
Estas etapas incluyen recepción, almacenamiento en cámaras de frío o refrigeradores clínicos, preparación de pedidos, transporte interno hacia farmacias satélites o unidades clínicas y entrega final al paciente. Cada proceso requiere protocolos específicos, monitoreo continuo y personal capacitado.
Briso explica que el cumplimiento de estos estándares está regulado por normativas sanitarias. «La Norma Técnica N°147, que regula las Buenas Prácticas de Almacenamiento y Distribución, exige documentación, trazabilidad y control permanente. Cumplir con estos estándares en un entorno hospitalario de alta demanda requiere disciplina operacional, capacitación continua y una cultura organizacional orientada a la calidad», refiere.
El sistema sanitario chileno contempla además la Norma Técnica N°208 del Instituto de Salud Pública y el Decreto Supremo N°466, que regulan infraestructura, procedimientos y control ambiental.
Riesgos críticos en la cadena de frío
La gestión de la cadena de frío implica enfrentar riesgos que pueden afectar la integridad de los medicamentos. Desviaciones de temperatura, fallas en equipos, manipulación incorrecta o errores logísticos pueden comprometer su estabilidad.
Briso advierte sobre errores frecuentes. «Uno de los problemas más frecuentes es asumir que un equipo ‘funciona bien’ sin evidencia técnica. Sin mapeo térmico, sin calificación y sin monitoreo continuo, existe una falsa sensación de control», indica.
En la distribución, Rodríguez identifica riesgos asociados al volumen y estacionalidad. «Los principales riesgos son desviación térmica acumulada en tránsito, saturación de cámaras en temporadas peak, rupturas de stock que obligan a transportes urgentes con mayor exposición térmica y vencimientos por mala planificación de compras», apunta.
Añade que el impacto puede escalar rápidamente. «Cuando un producto representa millones en venta mensual, una falla logística deja de ser operativa y se convierte en estratégica», subraya.

Tecnología y trazabilidad en la operación
La incorporación de tecnologías digitales ha transformado la gestión de la cadena de frío. Sistemas de monitoreo remoto, sensores y plataformas permiten supervisión en tiempo real.
Briso destaca herramientas actuales. «Hoy existen soluciones consolidadas: data loggers digitales, sensores inalámbricos, plataformas en la nube y sistemas de gestión centralizada que permiten supervisar en tiempo real cámaras frías, refrigeradores clínicos, farmacias satélites, carros de transporte y puntos de almacenamiento intermedio», detalla.
Rodríguez menciona sistemas como WMS Manhattan para trazabilidad por lote, control de mermas y cumplimiento FEFO, y JDA de Blue Yonder para predicción de demanda. «La predicción permite anticipar comportamientos de consumo, estacionalidades y picos epidemiológicos», señala.

Pamela Schwerter agrega el rol de tecnologías como IoT, GPS y RFID. «Permiten monitorear temperatura, humedad y ubicación, generando trazabilidad completa desde el origen hasta el destino final», precisa.
Estas herramientas mejoran la visibilidad, optimizan el uso de almacenes y aumentan la precisión operativa.
Cadena de frío y continuidad terapéutica
La cadena de frío se ha consolidado como un elemento central en la logística farmacéutica moderna. El crecimiento de medicamentos sensibles a temperatura exige sistemas capaces de mantener condiciones térmicas estrictas en toda la cadena de suministro.
El cumplimiento normativo, la tecnología y la capacitación de los equipos son fundamentales para sostener operaciones seguras. Schwerter destaca su impacto directo: «una cadena de frío controlada no solo protege la integridad del producto, sino que también resguarda directamente la seguridad del paciente y la confianza en el sistema de salud».
En un contexto de aumento sostenido de estos medicamentos, la gestión eficiente de la cadena de frío se posiciona como un factor determinante para asegurar tratamientos seguros y disponibles para los pacientes.
Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 16-21: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/
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