Nearshoring: La hora de la estrategia concreta

junio 25, 2026

Escrito por: Admin L360

Ante la reconfiguración de las cadenas globales, Chile enfrenta el desafío de superar las expectativas irreales y convertir sus fortalezas en una ventaja competitiva tangible.

La reconfiguración de las cadenas globales de suministro ha convertido al nearshoring y la relocalización productiva en factores relevantes para el desarrollo económico. Para Chile, este escenario representa una oportunidad concreta, aunque su aprovechamiento dependerá de una lectura precisa de sus capacidades estructurales.

Según los expertos consultados, el país puede beneficiarse de esta tendencia mediante sus recursos estratégicos, infraestructura logística, estabilidad institucional y una estrategia de integración regional que vaya más allá de la exportación de materias primas.

Una oportunidad distinta a la manufactura tradicional

Karol Suchan, Director del Centro de Innovación en Transporte y Logística de la Universidad Diego Portales (UDP)

La posibilidad de que Chile capture procesos de relocalización requiere una definición clara. Karol Suchan, Director del Centro de Innovación en Transporte y Logística de la Universidad Diego Portales (UDP), explica que si el nearshoring se entiende únicamente como el traslado de grandes plantas hacia países cercanos a Estados Unidos o Europa, Chile no es un candidato natural.

México cuenta con una ventaja estructural para atender la demanda estadounidense, mientras Europa Oriental cumple un rol similar para la Unión Europea. Además, Chile enfrenta una distancia geográfica relevante y una menor densidad manufacturera para competir en la producción final de bienes complejos.

Sin embargo, la reconfiguración actual también considera factores como diversificación, seguridad de suministro, trazabilidad, menor dependencia de China y estándares ambientales más exigentes.

En este contexto, Suchan sostiene que Chile puede convertirse en un socio confiable para estrategias de de-risking y friend-shoring.

“Chile no va a capturar el ‘nearshoring clásico’ en manufactura final. Su espacio está en otra parte: subir uno o dos peldaños en cadenas de materiales críticos, consolidar plataformas productivas más limpias y convertirse en un nodo logístico y productivo que complemente a otros países de la región”, afirma.

Desde otra perspectiva, Javiera Basso, Gerente de Consultoría, destaca que Chile posee ventajas competitivas como estabilidad macroeconómica, infraestructura desarrollada en comparación con Latinoamérica, una amplia red de acuerdos comerciales y fortalezas en minería y servicios tecnológicos.

Ventajas competitivas y desafíos estructurales

Javiera Basso, Gerente de Consultoría

El reporte “Nearshoring, unveiling Latin America’s potential” de JLL destaca que Chile lidera en transparencia, bajos niveles de riesgo y un ambiente favorable para los negocios.

No obstante, Basso advierte que la distancia física respecto de grandes mercados representa una desventaja logística frente a países más cercanos a Estados Unidos. También señala que Chile posee costos operativos elevados en comparación con otros países de la región.

Para Suchan, la principal fortaleza chilena está en sus recursos estratégicos, especialmente cobre, litio y minerales necesarios para la transición energética y tecnológica. A esto suma el potencial de las energías renovables, que pueden transformarse en una ventaja productiva.

También destaca la estabilidad institucional, los acuerdos comerciales, la experiencia exportadora, los puertos del Pacífico y la posibilidad de conectar al Cono Sur con Asia-Pacífico.

Sin embargo, advierte que Chile tiene limitaciones: una base manufacturera reducida, menor densidad industrial que países como Brasil o México y dificultades para ejecutar proyectos con la velocidad requerida por la inversión global.

Además, existe una brecha en proveedores locales y servicios industriales especializados. “Un país puede tener recurso, energía y puerto, pero si carece de servicios industriales, componentes, conocimiento aplicado y redes de abastecimiento, muchos proyectos terminan operando con una dependencia excesiva de insumos importados”, señala.

Sectores con mayor potencial

El desarrollo de Chile bajo esta nueva configuración se concentra en actividades intermedias. Basso identifica oportunidades en servicios empresariales, tecnología, centros de datos, energías renovables y sectores que demanden talento especializado.

Suchan plantea tres áreas estratégicas:

  • Materiales críticos: avanzar desde la extracción hacia procesos de mayor valor agregado en cobre, litio y otros minerales estratégicos, fortaleciendo fundición, refinación y semimanufacturas.
  • Energía renovable: utilizar la capacidad solar y eólica como plataforma para una producción más competitiva y limpia, incluyendo proyectos de hidrógeno verde, amoníaco y combustibles sintéticos.
  • Logística regional: aprovechar puertos y corredores bioceánicos para convertirse en un nodo que conecte las capacidades industriales de países como Brasil y Argentina.

“Chile puede aportar recursos, energía, puertos y estabilidad; sus vecinos, mayor escala manufacturera”, destaca Suchan.

Prioridades para capturar la oportunidad

Para avanzar, los expertos coinciden en la necesidad de acciones concretas. Basso plantea generar incentivos específicos para atraer inversión extranjera y compensar las desventajas asociadas a distancia y costos.

Suchan propone fortalecer el procesamiento de recursos, utilizar la energía renovable como plataforma industrial, acelerar proyectos de infraestructura y permisos, integrarse regionalmente y posicionarse como un socio confiable.

“El lenguaje correcto no es el del desacople, sino el de la resiliencia, la seguridad de suministro y la diversificación”, sostiene.

La oportunidad del nearshoring dependerá de que Chile defina con precisión dónde quiere competir y cómo capturar mayor valor.

“Si Chile quiere moverse a tiempo, tiene que dejar de pensar esta tendencia como una oportunidad abstracta y empezar a tratarla como una agenda concreta de procesamiento, energía, infraestructura e integración regional. Ahí está la diferencia entre mirar pasar la reconfiguración global o capturar una parte relevante de ella”, concluye Suchan.

Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 52-55: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/

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