Puerto Exterior de San Antonio: claves del megaproyecto que definirá la competitividad portuaria de Chile
septiembre 15, 2026
Escrito por: Janet Hernández
El Puerto Exterior de San Antonio busca ampliar la capacidad portuaria de la zona central y responder al crecimiento futuro del comercio exterior chileno. Expertos analizan sus desafíos en inversión, conectividad, gobernanza, digitalización y sostenibilidad, además de los riesgos de adelantar o retrasar su desarrollo.

El Puerto Exterior de San Antonio se perfila como una de las obras de infraestructura portuaria más relevantes para el futuro logístico de Chile. El proyecto permitirá incorporar sitios de atraque más profundos y protegidos, aumentar la capacidad de transferencia y mejorar las condiciones para recibir naves de mayor tamaño.
Felipe Barison Kahn, profesional con más de 30 años de trayectoria en el sector, señala que esta nueva capacidad debería complementarse con mejoras en los accesos terrestres y una mayor participación del transporte ferroviario.
El especialista destaca que los terminales de la zona central ya operan con elevados estándares de productividad y han logrado absorber el crecimiento de la demanda durante las últimas décadas. Por ello, considera que el principal aporte del proyecto será garantizar que esa competitividad pueda mantenerse en el futuro.
«El Puerto Exterior no redefine la competitividad del sistema, sino que asegura su continuidad: evita riesgos de saturación futura y —gran desafío— contribuye a mantener costos logísticos que permitan a las exportaciones e importaciones chilenas seguir siendo competitivas», sostiene.
¿Puede San Antonio convertirse en un hub logístico regional?
El papel que podría desempeñar Chile en el sistema portuario sudamericano genera distintas perspectivas.
Barison Kahn considera que, por razones geográficas, Chile no está llamado a transformarse en un gran hub de transbordo regional. Su matriz seguirá concentrándose principalmente en las cargas propias y, en menor medida, en mercancías de países vecinos.
Sin embargo, el Puerto Exterior de San Antonio sí puede fortalecer la posición del país como destino y origen de servicios marítimos directos de largo alcance, especialmente transpacíficos, ofreciendo mayor capacidad y ventanas operativas más estables.
Johanna Avello Cifuentes, Ingeniero Marítimo Portuario en Mención Logística, Consultora y Docente en Educación Superior, plantea una visión más expansiva. La especialista considera que la infraestructura permitirá atender naves que actualmente San Antonio no puede recibir por restricciones de calado, eslora y volumen, además de favorecer nuevas rutas y líneas navieras.
Desde su perspectiva, el proyecto tiene potencial para convertir a San Antonio en el principal hub logístico del Cono Sur.
Inversión, capacidad y demanda: el gran equilibrio
Uno de los mayores desafíos será determinar cuándo debe incorporarse la nueva capacidad portuaria.
El proyecto supone construir infraestructura prácticamente desde cero, incluyendo obras marítimas, dragado, muelles y explanadas. Barison Kahn advierte que la inversión por metro lineal será inédita en Chile, lo que obliga a evaluar cuidadosamente los plazos y el modelo de concesión.
Existe además un desafío estructural: la infraestructura portuaria aumenta mediante grandes saltos de capacidad, mientras que la demanda crece progresivamente.
Construir demasiado pronto puede generar sobrecapacidad y elevar los costos. Hacerlo demasiado tarde puede provocar congestión y comprometer la competitividad del comercio exterior.
La gobernanza será, por tanto, determinante para encontrar el equilibrio entre ambos escenarios.
El Puerto Exterior necesita más que infraestructura
El desarrollo de nuevos muelles no garantizará por sí solo una cadena logística más eficiente.
Los expertos coinciden en que el proyecto debería impulsar una mayor coordinación entre puertos, operadores logísticos, transportistas, concesionarios y organismos públicos.
Barison Kahn plantea avanzar desde una coordinación puntual hacia una gobernanza logística integrada, además de modernizar los procesos de revisión, aforo y control fitosanitario. Avello destaca, por su parte, la importancia de profundizar la digitalización portuaria para reducir los tiempos asociados a la gestión documental y operativa.
Chile ya cuenta con herramientas como SICEX, pero el desafío será conseguir que los distintos actores trabajen como un sistema cada vez más integrado, con información compartida, trazabilidad y procesos estandarizados.
¿Qué pasa si el Puerto Exterior se retrasa?
La oportunidad de la inversión se ha convertido en uno de los principales puntos de discusión.
Avello advierte que una postergación excesiva podría traducirse en pérdida de competitividad, mayor congestión y eventual desvío de navieras y rutas hacia otros mercados.
Barison Kahn señala que el escenario contrario tampoco está exento de riesgos: incorporar capacidad antes de que exista demanda suficiente podría provocar una baja utilización de la infraestructura y elevar los costos del sistema.
Si la nueva capacidad llega demasiado tarde, en cambio, podrían aumentar las colas de naves, los tiempos muertos, las penalidades, el consumo de combustible y los problemas en el flujo terrestre de mercancías. En el largo plazo, estos factores pueden afectar la confiabilidad de Chile dentro de las redes internacionales de comercio.
Digitalización, automatización y sostenibilidad
El Puerto Exterior de San Antonio también deberá responder a las tendencias que están transformando los principales puertos internacionales. Para los especialistas, digitalización, automatización y sostenibilidad deben incorporarse desde el diseño del proyecto.Entre los desafíos aparecen una mayor integración de datos, trazabilidad de las cargas, automatización de procesos y equipos portuarios, fortalecimiento del transporte ferroviario y progresiva incorporación de tecnologías y energías más limpias.
Avello destaca también la importancia de integrar a los actores de la cadena logística en plataformas comunes y avanzar en medición de emisiones, logística verde y Acuerdos de Producción Limpia. Barison Kahn considera que la tecnología ya permite automatizar buena parte de los movimientos horizontales, verticales y procesos internos de los terminales de contenedores. La decisión sobre qué grado de automatización adoptar deberá abordarse anticipadamente y con participación de los diferentes actores.
El desafío del Puerto Exterior de San Antonio, por tanto, trasciende la construcción de nueva capacidad. Su éxito dependerá de que Chile consiga sincronizar inversión y demanda, mejorar la coordinación público-privada e incorporar tecnología y sostenibilidad sin perder de vista el objetivo central: mantener la competitividad de su sistema portuario y del comercio exterior durante las próximas décadas.
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