Gobiernos redefinen puertos como activos de seguridad nacional y económica

mayo 19, 2026

Escrito por: Admin L360

Tensiones geopolíticas y disrupciones en cadenas de suministro obligan a redefinir puertos y corredores en economías que representan cerca del 76% del PIB.

Ante un entorno global cada vez más incierto, los gobiernos están redefiniendo los puertos, corredores marítimos y plataformas logísticas como auténticos “activos de seguridad económica y nacional”. Esta transformación responde de forma directa a la convergencia entre tensiones geopolíticas, disrupciones en las cadenas de suministro, la digitalización, la transición energética y las crecientes exigencias de sostenibilidad, dejando atrás la vieja perspectiva de abordar este sector principalmente como una planificación sectorial o una infraestructura de apoyo al comercio exterior.

Así lo expone el economista Ricardo J. Sánchez —codirector de la Cátedra Kühne de Logística de la Universidad de los Andes de Colombia— en su informe: “Estrategias marítimas y portuarias como políticas de Estado de largo plazo”, donde analiza las lecciones que estas experiencias internacionales dejan para economías emergentes, particularmente para América Latina y el Caribe.

El documento sostiene que “la expansión reciente de las estrategias marítimas y portuarias de largo plazo constituye una tendencia internacional verificable y no un conjunto de episodios aislados”, donde el sistema marítimo mundial “ha dejado de ser percibido únicamente como un soporte funcional del comercio internacional y ha pasado a ser entendido, cada vez más, como un espacio crítico para la competitividad, la seguridad, la resiliencia logística, la transición energética y la proyección económica de los Estados”.

Enfoques globales de soberanía y protección de cadenas

Esta tendencia orientada a la seguridad ya está presente en economías avanzadas y emergentes que representan cerca del 76% del PIB mundial. El informe analiza casos como los de Estados Unidos, China, India, Singapur, Países Bajos, Australia, Canadá y la Unión Europea, entre otros, identificando que las estrategias adoptadas presentan distintos enfoques, pero manteniendo la seguridad marítima en el corazón de la mayoría:

  • Soberanía industrial y defensa: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia han agregado estrategias de soberanía industrial enfocadas en la construcción naval, el fortalecimiento de astilleros y la resiliencia logística.
  • Protección de redes críticas: En la Unión Europea, la estrategia marítima se ha fortalecido desde una perspectiva de seguridad y resiliencia, tras actualizar su estrategia de seguridad marítima y lanzar una nueva estrategia portuaria enfocada en digitalización, transición energética y protección de cadenas críticas.
  • Visiones nacionales integrales: India avanza con una visión integral de largo plazo mediante su Maritime India Vision 2030 y el Maritime Amrit Kaal Vision 2047, e incorpora infraestructura, economía azul, marina mercante propia, logística, formación y tecnología como parte de un proyecto nacional de desarrollo.
  • Innovación y clústeres: Singapur y Países Bajos impulsan modelos integrados de clúster marítimo vinculados a innovación, servicios avanzados y sostenibilidad.

El diagnóstico para América Latina y el Caribe

En contraste con este blindaje estratégico global, Sánchez advierte que América Latina enfrenta una desventaja relativa debido a la escasez de estrategias nacionales formalmente articuladas. El economista es taxativo al señalar que “la ausencia de estrategia se traduce en fragmentación institucional, inversiones descoordinadas y menor capacidad de captura de valor”.

Para revertir esto, aclara que una estrategia marítima concebida como política de Estado “no equivale a un inventario de proyectos ni a una suma de inversiones”, sino que corresponde a “un marco de orientación de largo plazo que articula objetivos nacionales amplios, prioridades sectoriales, secuencias de acción y mecanismos de coordinación entre Estado, empresas y sociedad”.

Dentro de la región, el informe identifica solo tres casos con distintos niveles de avance, destacando a Chile y Panamá como los ejemplos analizados dentro de la tendencia global:

  • Panamá: Aparece como el país con mayor tradición marítima y el más antiguo en contar con una Estrategia Marítima Nacional.
  • Chile: Es uno de los ejemplos más recientes tras la aprobación en 2026 de su Política Nacional Logística y Portuaria, orientada a gobernanza, sostenibilidad y coordinación institucional.
  • Trinidad y Tobago: Desarrolló una estrategia marítima nacional alineada con diversificación económica y servicios marítimos de valor agregado, aunque está pendiente de oficialización desde 2021.

Directrices de Estado para economías emergentes

Para que los países en desarrollo puedan estructurar estas políticas de largo plazo frente al complejo escenario internacional, el economista plantea cinco recomendaciones principales:

  1. Concebir estas estrategias como políticas de Estado y no como programas de gobierno;
  2. Definir claramente su alcance, las metas y los mecanismos de implementación;
  3. Combinar visión de largo plazo con medios de ejecución y seguimiento;
  4. Fortalecer la gobernanza interinstitucional y la articulación público-privada;
  5. Incorporar desde el inicio digitalización, sostenibilidad, formación de talento y logística integrada.

El análisis concluye que, más que instrumentos sectoriales, las estrategias marítimas y portuarias deben entenderse firmemente como parte de “la arquitectura del desarrollo contemporáneo”, capaz de fortalecer la competitividad, la resiliencia y el posicionamiento internacional en un entorno global cada vez más incierto.

Si te gustó...¡Compártelo!