Logística sostenible: El giro estratégico hacia la electromovilidad

junio 26, 2026

Escrito por: Admin L360

La adopción de nuevas tecnologías redefine la operación en el sector, integrando la eficiencia energética y la rentabilidad como pilares del nuevo modelo de transporte.

La incorporación de vehículos de nuevas energías en Chile continúa avanzando en el sector de transporte y logística. El proceso coincide con el primer año de vigencia de las normas de emisiones Euro 6c para vehículos comerciales y Euro VI para camiones, impulsando una transformación que combina regulación, eficiencia operativa y reducción de emisiones.

Según las mediciones del Centro de Movilidad Sostenible, el 81% de los vehículos corporativos recorre menos de 200 kilómetros diarios y la mitad de las flotas comerciales opera en distribución urbana, condiciones que favorecen la incorporación de tecnologías de bajas emisiones.

Ignacio Rivas, Director de Programas del Centro de Movilidad Sostenible; Gustavo Hunter Sandoval, Jefe del Departamento de Movilidad Sostenible de la ANAC AG; y Nicolás Arriagada, Especialista de Descarbonización en Anglo American, analizan las oportunidades y desafíos que enfrenta esta transición.

Costos, regulaciones y descarbonización impulsan el cambio

Las razones que explican la adopción de nuevas tecnologías son principalmente económicas y regulatorias.

Ignacio Rivas, Director de Programas del Centro de Movilidad Sostenible

Rivas señala que, según una encuesta encargada por el Centro de Movilidad Sostenible, el 52% de las empresas identifica como principal motivación la reducción de costos de combustible y mantenimiento, mientras que un 86% manifiesta preocupación por el precio de los combustibles fósiles.

Además, destaca que los vehículos eléctricos permiten reducir aproximadamente un 70% el costo de energía por kilómetro recorrido frente a las alternativas convencionales.

Desde la ANAC, Hunter Sandoval explica que la movilidad sostenible se apoya en tres factores. El primero corresponde a las metas de carbono neutralidad de las empresas, que cada vez privilegian proveedores capaces de reducir la huella de carbono. En la zona norte, agrega, diversas compañías mineras buscan producir un cobre más verde, impulsando la contratación de operadores logísticos con tecnologías menos contaminantes.

El segundo factor corresponde al menor costo operacional mensual de los vehículos eléctricos frente a los de combustión, especialmente considerando el aumento sostenido del precio de los combustibles.

El tercero responde a la entrada en vigencia de las normas Euro 6c y Euro VI, que representan un avance relevante hacia un transporte más limpio.

Desde Anglo American, Arriagada sostiene que la industria ha evolucionado desde la validación tecnológica hacia decisiones operacionales concretas. «Se empieza a ver un cambio más profundo: pasar de pilotos a decisiones operativas, y de una lógica de innovación a una de implementación», afirma.

Operaciones adaptadas a las nuevas tecnologías

Las condiciones reales de operación respaldan el avance de la electromovilidad.

Rivas destaca que el 81% de los vehículos corporativos recorre menos de 200 kilómetros diarios, distancia que puede ser cubierta por la autonomía de los modelos eléctricos actuales.

Gustavo Hunter Sandoval, Jefe del Departamento de Movilidad Sostenible de la ANAC AG

Hunter Sandoval recuerda que la distribución urbana de última milla ya acumula varios años de experiencia utilizando furgones eléctricos. Durante este proceso, las empresas enfrentaron desafíos relacionados con infraestructura de carga, disponibilidad de potencia, costos de energía y operación diaria, barreras que progresivamente han ido superando.

Actualmente, incluso ciudades como Punta Arenas cuentan con flotas eléctricas destinadas al reparto.

En transporte de mayor tonelaje también existen avances. Operan camiones eléctricos para abastecimiento del retail en circuitos definidos de la Región Metropolitana, mientras que en minería ya funcionan camiones eléctricos y a GNL en operaciones de circuito cerrado.

Desde Anglo American, Arriagada explica que la empresa avanza hacia la incorporación de camiones eléctricos para transporte de carga, apoyándose en plataformas de telemetría que permiten monitorear consumo energético, desempeño y condiciones operacionales en tiempo real.

No obstante, reconoce que la electromovilidad obliga a replantear la planificación logística, incorporando variables como autonomía, tiempos de carga e integración entre tecnología, energía e infraestructura.

El desafío financiero

La principal barrera continúa siendo el mayor costo inicial de inversión.

Según Rivas, la tensión radica en que los beneficios económicos aparecen durante la operación y no en la compra del vehículo. A ello se suma que el 84% de las empresas identifica la infraestructura de carga como una dificultad importante.

Hunter Sandoval agrega que también persisten inquietudes sobre la durabilidad de las baterías, la disponibilidad de cargadores y el valor de reventa de los vehículos, aunque la experiencia acumulada ha reducido parte de estas incertidumbres.

Nicolás Arriagada, Especialista de Descarbonización en Anglo American

Arriagada plantea que las inversiones deben evaluarse mediante el costo total de propiedad (TCO), considerando no solo la inversión inicial, sino también menores costos de mantenimiento, mayor eficiencia energética y vida útil de componentes como las baterías.

La experiencia previa de Anglo American con buses eléctricos para transporte de personas permitió validar estas ventajas y generar confianza para avanzar ahora hacia el transporte de carga.

Infraestructura y matriz energética

La expansión de la movilidad sostenible requiere avanzar también en infraestructura.

Rivas plantea la necesidad de modificar la Ley de Copropiedad para facilitar la instalación de cargadores en edificios existentes, asegurar que las distribuidoras eléctricas cumplan los plazos de conexión y crear tarifas eléctricas flexibles que incentiven la carga en horarios de menor demanda.

Asimismo, advierte que cerca del 60% de las comunas chilenas aún carece de infraestructura pública de carga.

Para el transporte pesado, Hunter Sandoval sostiene que será necesario desarrollar puntos de carga de alta potencia en carreteras y hubs urbanos con múltiples cargadores rápidos destinados a flotas de última milla.

El representante de la ANAC destaca además que alrededor del 63% de la electricidad producida en Chile proviene de fuentes renovables, aunque aún es indispensable ampliar líneas de transmisión, redes de distribución e infraestructura de suministro para acompañar el crecimiento de la electromovilidad.

Como complemento, menciona alternativas como el hidrógeno verde y el bioGNL para determinados segmentos del transporte pesado.

Desde la minería, Arriagada señala que la infraestructura para transporte pesado aún se encuentra en proceso de maduración y deberá garantizar disponibilidad energética permanente, adecuada ubicación de los puntos de carga e integración con los ciclos operativos de las faenas.

A mediano plazo proyecta una expansión de la infraestructura de carga, impulsada por baterías de mayor autonomía y sistemas de carga de alta potencia que reduzcan significativamente los tiempos de recarga.

Una transformación que ya comenzó

Los tres especialistas coinciden en que la incorporación de vehículos de nuevas energías seguirá creciendo por razones económicas, tecnológicas y regulatorias.

Rivas sostiene que, a medida que disminuya el precio de adquisición de los vehículos eléctricos, la electromovilidad será indispensable para mantener la competitividad, especialmente en rutas urbanas donde ya representa la mejor alternativa técnica y económica.

Hunter Sandoval agrega que el aumento del costo de los combustibles fósiles, las mayores exigencias ambientales y la demanda por tecnologías de bajas emisiones sitúan a los operadores logísticos en una posición favorable para acelerar esta transición. Recomienda además seleccionar proveedores con experiencia y capacidad de acompañar técnicamente estos proyectos.

Por su parte, Arriagada destaca que la Estrategia Nacional de Electromovilidad entrega una señal clara sobre la dirección que seguirá el mercado, permitiendo planificar inversiones con una visión de largo plazo.

Finalmente, concluye que cuando los proyectos se analizan bajo criterios de costo total de propiedad, muchas soluciones eléctricas comienzan a mostrar ventajas competitivas frente a las tecnologías tradicionales. En ese contexto, la movilidad sostenible deja de ser únicamente un objetivo ambiental para convertirse en parte de la evolución natural del sistema logístico chileno.

Lee el artículo completo en la nueva edición de Logística 360 Chile, págs. 46-50: https://logistica360chile.cl/nuestras-ediciones/

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