Robo de carga exige integrar tecnología, información y gestión del riesgo

septiembre 21, 2026

Escrito por: Felipe

La prevención combina IA, rastreo redundante, análisis predictivo, control de proveedores y protocolos compartidos entre los actores.

El robo de carga en Chile ha evolucionado hacia un fenómeno que exige una gestión más amplia del riesgo. Las empresas enfrentan organizaciones criminales con capacidad de inteligencia y estructuras complejas, mientras persisten vulnerabilidades vinculadas a la información, las rutas, el personal y la infraestructura. Frente a este escenario, la prevención comienza a apoyarse en tecnología predictiva, procesos de control, colaboración entre actores y una mayor participación de las gerencias y directorios. 

Un problema que amplía sus objetivos 

Jorge Nahuas Rojas, Director de Negocio de Green Value Transporte de Valores y gestión integral de cajeros automáticos, sostiene que el robo de carga dejó de responder principalmente a delitos de oportunidad. Actualmente, identifica organizaciones criminales con estructuras jerárquicas, alto poder de fuego y capacidad de inteligencia interna y financiera. 

Según las cifras oficiales de la Policía de Investigaciones (PDI) citadas por el especialista, las pérdidas anuales superan los $75.803 millones. Los objetivos también se han diversificado. Además de mercancías de alto valor o fácil reventa, como tecnología y licores, los delincuentes buscan insumos industriales, alimentos y productos de consumo masivo. Los productos de tecnología y licores representan, según datos de ALOG Chile mencionados por Nahuas, el 25% de los incidentes. 

La vulnerabilidad no depende únicamente del valor de la carga. Entre los factores identificados están la falta de trazabilidad e información integrada entre los distintos eslabones, procesos de selección de personal que pueden facilitar la infiltración de datos, puntos ciegos en las rutas por deficiencias de conectividad celular o satelital y la falta de infraestructura segura para el descanso de conductores en rutas interurbanas.

Gestión anticipada y redundancia tecnológica 

Las empresas están incorporando una visión preventiva que combina gestión del riesgo, control de proveedores y tecnología. Nahuas destaca la elaboración de matrices de riesgo dinámicas y la adopción de estándares internacionales como BASC e ISO 28000.

La homologación y auditoría de proveedores de transporte se complementan con una planificación dinámica de rutas para reducir la predictibilidad de horarios, paradas y recorridos. También se fortalece la capacitación continua de conductores mediante protocolos de conducción defensiva frente a encerronas. 

La tecnología, en tanto, comienza a utilizarse de manera redundante. Las empresas pueden combinar GPS convencionales con dispositivos portátiles ocultos en la carga, evitando depender de un único mecanismo de rastreo.

Este cambio responde a un escenario en el que, según reportes sectoriales citados por Nahuas, se registran aproximadamente 300 robos de camiones de alto tonelaje al año. «La tecnología puramente reactiva, como el simple botón de pánico o un GPS estándar, ya es insuficiente frente al nivel de la delincuencia actual», afirma.

Inteligencia artificial para anticipar riesgos 

La principal evolución tecnológica está en el uso de herramientas capaces de analizar información y detectar comportamientos asociados a situaciones de riesgo. Nahuas destaca aplicaciones de Inteligencia Artificial para identificar automáticamente desvíos de ruta, detenciones prolongadas y aperturas de puertas sospechosas. 

El análisis predictivo también permite elaborar mapas de calor y determinar los tramos horarios de mayor riesgo. A estas herramientas se suman mecanismos de respuesta automatizada, como sistemas de bloqueo y desenganche remoto ante intentos de sabotaje mediante jamming. 

Otra solución mencionada son las cerraduras electrónicas con sellos inteligentes, configuradas para abrirse únicamente mediante geocercas específicas. Así, la tecnología deja de limitarse al seguimiento del vehículo y pasa a intervenir en la detección de anomalías y la protección física de la carga. 

Información compartida para fortalecer la cadena 

La seguridad también depende de la coordinación entre los distintos participantes. Nahuas señala que la Región Metropolitana concentra el 47% de los ataques, mientras la zona norte concentra el 26%, según datos de Viento Sur Seguros citados en la entrevista. 

Ante esta distribución, plantea formalizar el intercambio de información entre generadores de carga, transportistas y operadores. Una alternativa es crear comités de seguridad interempresas que permitan compartir en tiempo real incidentes y alertas tempranas. 

La coordinación debería extenderse a los protocolos de respuesta. Ante un ataque, las centrales del operador y del cliente deberían actuar bajo un mismo manual de crisis. También plantea fortalecer las alianzas público-privadas con Carabineros, la PDI y la Fiscalía, mediante instancias como la Mesa de Reporte de Robo de Camiones de Alto Tonelaje. 

Un objetivo específico es facilitar la entrega rápida de evidencia digital para agilizar las investigaciones.

Seguridad como decisión estratégica 

El cambio también requiere modificar la posición de la seguridad dentro de las empresas. Nahuas sostiene que el robo no debe considerarse únicamente como un siniestro cubierto por una póliza. Sus consecuencias incluyen pérdida de reputación, quiebres de stock, multas contractuales y efectos psicológicos sobre los trabajadores. 

Cita además una estimación según la cual el transporte terrestre concentra cerca del 70% de los robos de carga a nivel global. Desde esta perspectiva, plantea incorporar la seguridad desde el diseño de las operaciones mediante el concepto de Security by Design, considerando el riesgo delictual desde la concepción del producto y de la red de distribución. 

Esto supone involucrar a gerencias generales y directorios, establecer presupuestos permanentes y medir la prevención mediante indicadores. También requiere una cultura de autocuidado que considere la información logística como confidencial y estratégica. 

En ese punto, la prevención alcanza al comportamiento interno. «Erradicando malas prácticas como la filtración informal de los planes de viaje», plantea Nahuas, como parte de una cultura orientada a reducir las vulnerabilidades de la propia cadena.

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