Flexibilidad, energía y tecnología redefinen activos logísticos
abril 16, 2026
Escrito por: Admin L360
Expertos coinciden en que el diseño de infraestructuras logísticas se basa en adaptación, capacidad energética y tecnología aplicada.

La transformación de las infraestructuras logísticas hacia modelos más adaptables, con mayor capacidad energética y un uso intensivo de tecnología, centró el análisis en la segunda jornada de Logistics Spain. En ese contexto, expertos del sector coincidieron en que flexibilidad, energía y tecnología están redefiniendo el diseño y la gestión de los activos logísticos.
El debate se desarrolló en la mesa redonda La nueva generación de infraestructuras logísticas: sostenibles, automatizadas e inteligentes, moderada por Domingos Estévez, coordinador del comité de expertos de AER. Participaron Ignacio Rodríguez, Asset Manager de Valfondo Investment Management; Óscar Escudero, director del Departamento de Sistemas en Teku System; Emilio Pericet, CIO de Airpharm Logistics; y Pedro Orejas, director de desarrollo de negocio de ID Logistics.
Tres pilares que marcan el nuevo modelo
Los participantes coincidieron en que el sector evoluciona hacia un esquema basado en tres ejes clave:
- Flexibilidad de los activos
- Capacidad energética
- Tecnología aplicada a la operativa
Este enfoque responde a un entorno donde las exigencias operativas, la automatización y la demanda condicionan cada vez más el desarrollo de las infraestructuras.
Ignacio Rodríguez fue enfático al respecto: “Los activos rígidos pierden valor”, defendiendo el diseño de naves capaces de ajustarse a cambios operativos, tecnológicos y de demanda. En la misma línea, subrayó que “la flexibilidad ya no es una ventaja competitiva, es una condición imprescindible”.
Energía: una limitación creciente
El acceso a la energía se posicionó como uno de los principales desafíos del sector. El aumento de la automatización, junto con las exigencias de industrias como la farmacéutica y la alimentación, está elevando la necesidad de potencia eléctrica en las instalaciones.
En este escenario, los expertos coincidieron en que las infraestructuras deben planificarse con mayor capacidad energética desde el inicio. Sin embargo, advirtieron que la lentitud administrativa en licencias, permisos y ampliaciones de potencia sigue siendo un obstáculo relevante.
Tecnología con foco en la eficiencia operativa
La aplicación tecnológica fue abordada desde una perspectiva práctica. Óscar Escudero advirtió sobre la implementación de soluciones sin un análisis previo de los procesos:
“El error es implantar tecnología sin entender el proceso: hay que partir de la operativa”, señaló.
Por su parte, Emilio Pericet destacó que, en sectores como el farmacéutico, “la tecnología es crítica para garantizar la trazabilidad y evitar errores”, aunque recalcó que la supervisión humana sigue siendo necesaria.
Diseño y ubicación: factores que no pierden relevancia
El diseño de los activos desde su origen es clave para evitar la obsolescencia. Los expertos advirtieron que las infraestructuras pueden quedar desfasadas sin señales evidentes si no incorporan:
- Reservas de potencia
- Capacidad de automatización
- Opciones de reconfiguración
A esto se suma la importancia de la ubicación. La cercanía a grandes ejes de transporte y la disponibilidad de mano de obra continúan siendo factores determinantes para la toma de decisiones de inversión.
Rentabilidad y sostenibilidad desde el origen
En términos de retorno, los participantes coincidieron en que la inversión en tecnología se justifica cuando impacta directamente en la operativa, reduciendo errores y tiempos.
En paralelo, la sostenibilidad se consolida como un estándar del sector, por lo que debe integrarse desde la fase de diseño. Emilio Pericet añadió el concepto de “rentabilidad humana”, destacando la importancia de considerar el impacto social y laboral de las infraestructuras.
Un sector en proceso de adaptación
De cara a los próximos cinco años, Pedro Orejas destacó que la flexibilidad será el factor más relevante para adaptarse a un entorno cambiante. En paralelo, los participantes coincidieron en la necesidad de asegurar el suministro energético y de preparar el talento para afrontar la creciente complejidad tecnológica.
El consenso fue claro: el desarrollo de las infraestructuras logísticas dependerá de su capacidad para integrar flexibilidad, energía y tecnología en un mismo modelo operativo.
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